La forja de un plumífero – De cómo inicié mi carrera como director de teatro (I)

May 26 2010

Fingía que no lo esperaba, que no lo deseaba, pero tras la ruina de una de nuestras obras de Mihura ha surgido la posibilidad (o más bien la realidad) no solo de representar mis textos sino además de dirigirlos.

Dos años atrás, en 2008, me uní al grupo de teatro Rotos y Descosidos en Alcalá de Henares. Ya había participado en alguna que otra actividad relacionada con el teatro, en concreto, en un curso semestral de introducción a la actuación en Dublín. Encontré dos motivos para volver a pisar las tablas en Madrid: la primera, reservarme una lamentable excusa para no malgastar los sábados por la noche (los ensayos se llevaban a cabo los domingos por la mañana) y la segunda, acosar a la adolescente que me había invitado a unirme. Con qué intenciones me empujó al grupo, nunca lo sabré: la adolescente abandonó Rotos y Descosidos al poco tiempo, por voluntad propia.

Hay pocos grupos de teatro en Alcalá de Henares y la mayoría tienen solera: Maru-Jasp, TELA, TIA entre otros, han representado más allá de la Complutum. Rotos y Descosidos, como tal, no tenía apenas nombre: un par de vídeos en Internet, algunos trabajos de la directora en festivales cine. Uno de los vídeos mostraba un ensayo de Roberto Succo, de Bernard-Marie Koltès. Me bastaba.

El primer día de ensayos dejé claro mi propósito: aprender. A los tres meses se me otorgó mi primer papel: Lorenzo. Dos años después, más de cincuenta ejercicios dramáticos, una obra de teatro fallida (El caso de la mujer asesinadita, de Miguel Mihura) un corto y un film me toca a mí llevar al grupo a su primera representación desde que entré. Con textos de un autor desconocido, miembro de Rotos y descosidos. Bien.

A pesar de lo colosal que pueda parecer la tarea de escribir un texto dramático o cómico, la verdadera labor reside en hacer que funcione en una escena. De un texto se pueden eliminar escenas enteras sin que interrumpa el flujo dramatúrgico, el desarrollo de su trama: las expresiones fáticas, las repeticiones de preguntas ( – ¿Qué has dicho? – ¿Que qué he dicho? – Sí, que qué has dicho ) son muletas que sirven para que el proceso de escritura no se anquilose, no quede estancado por la falta de inspiración. Una vez llevado a lo oral, esta suerte de disparos dialógicos enrarece la escena y hay que suprimirlos o modificarlos. Como digo, éste no es el mayor problema.

El mayor problema consiste en dirigir a los que han sido tus compañeros después de dos años. Dirigir no consiste en que los actores acometan, con mayor o menor fortuna, las instrucciones que les vas a recitando sino también y sobre todo, en censurarles. Un vicio gestual, como una mano que cuelga inoperante mientras se recita un verso que requiere mayor energía corporal; una voz que no llega al final de la sala o queda dormida en la garganta del actor, no pueden permitirse y ahí es donde ya se entra en un conflicto. Como actor uno aprende a convivir (actuar) con las idiosincrasias de cada uno de sus compañeros, porque así aprende a comulgar con las propias: éste encoge demasiado los hombros, aquella cruza las piernas, ésta exagera la emotividad, yo muevo en exceso las manos. Sin embargo, desde el otro lado del escenario, todos estos movimientos o vicios escénicos siegan la fluidez de la escena: estoy más atento a cómo esos gestos me distraen, que a lo que está ocurriendo.

Si a un actor convertido en director se siente incómodo en el traje del que da las órdenes, más extraño le debe parecer al actor ver que uno de sus compañeros adquiere esa responsabilidad. La comunicación cambia de geometría: para saludarnos como actores, nos damos las manos y nos abrazamos; como director y actor, se trata más bien del beso en la frente.

Os dejo con uno de los poemas que vamos a representar y que ensayaremos el viernes que viene. Os contaré entonces cuál es mi plan maestro para llevarlo a escena.

El arte del autoengaño
Hoy he soñado
con un perro salvaje
que portaba un cuchillo
en su mandíbula
y entraba en el bar
donde estaba con mis amigos
y, uno a uno,
los arrastraba fuera.
Yo gritaba, yo decía a los otros
que hay un perro en mi sueño
que nos comía a todos
uno a uno,
uno a uno.
Y el perro se los llevaba
y cuando me encontré solo en el bar,
el perro me miró
y no protesté.
Ellos no protestaron.

A veces pienso
que somos los niños
que juegan sin dinero
en las máquinas recreativas
de los bares,
el epiléptico mensaje ‘insert coin’
en la pantalla.
Sabías los movimientos del héroe
sabías cuando aparecían los enemigos
y los tesoros;
a quién disparaba ,
y aún así
agitabas los mandos
y golpeabas los botones
como si en efecto jugaras
como si en efecto
existiera la posibilidad
de tomar el control
del juego.

No responses yet

El precio acordado

May 25 2010

PROSTITUTA ¡Lárgate de aquí o llamo a la policía!
CLIENTE (Pausa) Si tu llamas a la policía, yo llamo a la asociación de defensa del consumidor.
PROSTITUTA ¿Cómo?
CLIENTE Si tu llamas a la policía, yo llamo a la asociación del consumidor. Y te denuncio por timadora.
PROSTITUTA ¿Por timadora?
CLIENTE (Pasea por la habitación) La foto que pusiste en internet no refleja tu edad actual, así que es un engaño. Es, por lo menos, de cuando hiciste la primera comunión. Y la decoración es terrible, no es nada seductora. Mira qué cortinas, ¡dios! Parece que estoy en una pollería. Y la iluminación es muy fuerte: deberías cambiarla…
PROSTITUTA ¿Que la foto…? ¿Que las cortinas…? Pero, vamos a ver, vamos a ver un momento que me aclare, porque esto no me ha ocurrido en la vida. Tú… ¿A qué vienes aquí? ¿Vienes a joder…? ¿Vienes a lo que vienes o vienes a darme un sermón sobre gestión empresarial?
CLIENTE ¡Y estirate un poco más con la ginebra en las bebidas! ¡Que estás cobrando sesenta euros por media hora!
El precio acordado, Jules Travl

One response so far

Edoardo Sanguineti (1930 – 2010)

May 19 2010

L’uomo è l’animale che ride.
(El hombre es un animal que ríe)

Edoardo Sanguineti estuvo en Cosmopoética 2010.

Pablo López Carballo y Fruela Fernández fueron sus traductores en Córdoba.

No responses yet

Genes y causas

May 17 2010

Existe una pintoresca tendencia en ciertos medios (y entre “medios” se incluyen los blogs de divulgación, que sirven como megáfono a medios tradicionales) de dar bombo a noticias que vinculan genética y voluntad, convirtiendo ésta en inexistente por cuanto aquélla la define. El adjetivo “científico” parece eximir de la obligación de los redactores de aplicar algún tipo de criterio racional al filtrado de noticias, cuando no al análisis y a su descarte o al menos su reemplazamiento a la sección más amarilla del periódico o noticiario de turno.
Una de las últimas interferencias de la genética en la psicología conductual no es nueva, ni mucho menos: que los hombres tenemos algo así como un gen que nos hace más vulnerables a la tentación de la infidelidad. Un tal Hasse Walum declaró hace un par años haber encontrado el vínculo entre la infidelidad (masculina) y la genética. El milagro científico viene explicado en las siguientes líneas:

[...] The team found that men who carry one or two copies of a variant of this gene  allele 334  often behave differently in relationships than men who lack this gene variant.
The incidence of allele 334 was statistically linked to how strong a bond a man felt he had with his partner.
[...]
Men who had two copies of allele 334 were also twice as likely to have had a marital or relational crisis in the past year than those who lacked the gene variant. There was also a correlation between the mens gene variant and what their respective partners thought about their relationship.

No falta quien denuncie, desde el humor, o desde un rigor que debía imperar en cualquier estudio estadístico – pues de eso va la vaina, de contar gente y de dar publicidad a universidades de escaso prestigio – la falta de seriedad de un informe de estas características. Pero hay algo más, algo siniestro y más que preocupante que conceder a la tradición de la querida el status de circunstancia connatural al macho.

Pierre Bourdieu, en su ensayo La dominación masculina, que el cinturón del estereotipo no se ceñía únicamente a la mujer: el hombre también está preso de la imagen que se proyecta de él, y que la responsabilidad de una sociedad más justa o más racional entre sexos debía partir de esa asunción, y no de una centrada única y exclusivamente en la condición de la mujer/lo femenino.

La dominación masculina

Quizá compartir el privilegio de la infidelidad con la mujer (el descubrimiento de un gen que pruebe que la infidelidad también le es ajena a la voluntad de las mujeres es cosa de organización mediática) nos parezca chusco y divertido, y tal vez aplaudamos con gracejo que exista tal cosa como un programa universal que nos predetermina a decantarnos por ciertas opciones morales y que nada podemos hacer por evitarlo. Es algo terriblemente discriminatorio: un gen determina el comportamiento del macho. Una vez desprovisto de esa leve cualidad como es el albedrío ¿hasta que punto se puede profundizar y falsear, como es el caso, en las relaciones genética – conciencia para conseguir atención internacional sobre algún oscuro departamento de alguna universidad falta de fondos? ¿De qué estaríamos hablando, legalmente, si se llevara hasta el final, por ejemplo, habilitando una respuesta genética para el maltrato o el abuso sexual? Estaríamos hablando de un sistema jurídico que podría aceptar como eximentes los códigos genéticos del violador y que podría tomar medidas legales en base a ese mismo código.

Por fortuna, parece que la digestión de estos estudios termina  por ser rápida y las noticias de este tipo pasan desapercibidas por la comunidad científica en favor de una industria editorial de autoayuda, mayor beneficiaria del asunto, supongo. Salvo que por repetición, algo de ese sustrato ideológico acabe calando y se termine pensando que en efecto hay genes y éstos que determinan la voluntad y que eso constituye algo así como una naturaleza propia, una naturaleza organizada y con posibilidad de ser controlada desde un laboratorio, es decir todo lo contrario de la naturaleza.

No responses yet

La forja de un plumífero – Blasted, Sarah Kane

May 16 2010

Ian – No te preocupes. ¿Podemos hacer el amor esta noche?
Cate – No.
Ian – ¿Por qué no?
Cate – Ya no soy tu novia.
Ian – ¿Serás mi novia otra vez?
Cate – No puedo.
Ian – ¿Por qué?
Cate – Le dije a Shaun que sería su novia.
Ian – ¿Te has acostado con él?
Cate – No.
Ian – Te acostaste conmigo primero. Eres más mía que suya.

Blasted, Sarah Kane

De “Blasted” solo conocía una traducción al castellano: la que hizo Antonio Álamo para la revista de la asociación de directores de escena. Más tarde supe que Rafael Spregelburd había traducido el resto de la obra, de la que destaco 4.48 Psicosis, representada por Leonor Mansó en el teatro Fernando Fernan Gómez en 2009 y que supuso la vuelta a los escenarios españoles de la dramaturga inglesa. Que uno se aventure, por capricho, a realizar una traducción no solicitada, no contrastada, una traducción que nadie va a representar, tiene que entenderse a la larga como un ejercicio didáctico y por tanto, vocacional: la forja de un plumífero. Hubo que consultar la edición de las obras completas de Methuen, contactar con traductores anteriores y pedirles consejo, leer los artículos de Mark Ravenhill acerca de las influencias de Kane. Fue uno de los ejercicios más edificantes acerca de la creación dramática que se me ocurren ahora. Lo único que no se tradujo fue el título: reventado tiene connotaciones fisiológicas, explotado, políticas; y en ningún caso se indica qué género, qué número debe adoptar la palabra.

Sharapova

Lo importante es siempre lo que uno hace, no lo que uno se dice de uno

En la edición Methuen de 1989 de Saved, de Edward Bond (la más clara influencia del teatro in-yer-face en Blasted), el autor termina un pequeño prólogo con la siguiente reflexión:

For several reasons morals cannot be slapped on superficially as a social lubricant. They must share a common basis with social organization and be consistent with accepted knowledge.

En Blasted se retoman estas palabras de Bond (un pesimista por experiencia y un optimista por naturaleza, según se definía a sí mismo) para establecer leit-motiv de la obra: se revienta cualquier tipo de posibilidad de convivencia moral, la violación de Cate, la guerra, la falta de piedad de la prensa, el canibalismo y la mutilación no son un intento de efectismo sobre un público imposible, sino llevar a cabo la amenaza, transformar las posibilidades en realidades.

Mark Ravenhill se lamentaba de que Kane hubiera quedado marcada como dramaturga a raíz de su suicidio, y que tanto las compañías que representaban su corta obra como algunos críticos e historiadores del arte dramático se interesaran más por trazar una melancólica trayectoria biográfica a pesar su obra que a tomar los textos como cerrado en sí, incontaminados de los vaivenes casuísticos de la escribiente, algo necesario para no falsificar el conflicto – o la destrucción del mismo – que toda obra encierra.

No responses yet

La forja de un plumífero – Las ínsulas extrañas

May 13 2010

Qué es, por qué lo es y cómo sucede la forja de un escritor son preguntas que nunca se realiza él mismo; así como el fontanero no se pregunta qué es lo que le hace fontanero ni el pintor qué le convierte en tal: el que trabaja con tuberías, aquel que trabaja con los colores, aquel que posee la techné o la artesanía en su oficio y así es reconocido, es el artesano, el escritor.

Ve chungo, lo del paro, Alejandro Sanz.

Las ínsulas extrañas es una de las más polémicas antologías de poesía que se han publicado en España a la vez que una de las más certeras. La notoriedad del volumen se disparó ante las ausencias (Ángel González, Alejandra Pizarnik, Benedetti, la claudicación voluntaria de Carlos Sahagún y añado a Manuel Álvarez Ortega) pero en ningún caso ante las presencias. A estas alturas no considero que José Ángel Valente, precursor de la antología, ni ninguno de los escritores que la editaron tuvieran en mente publicar una obra que tomara la medida a los cincuenta últimos años del siglo en poesía en lengua española.

Este es el mayor acierto de la antología: no parece otorgar una concesión a poéticas afines por razones de endogamia, y libra con bastante prudencia una batalla contra las antologías de poetas en favor de una antología de poesías. Hay un justo pago a poetas latinoamericanos, desconocidos hasta entonces en España (Idea Vilariño, por ejemplo) e ignorados en su propio “circuito” (Aníbal Núñez, de quien muy irónicamente se elige “Aviso a Gustavo Adolfo Bécquer”).
El siguiente poema de Costafreda está incluído en el libro.

Este libro no existe.
Páginas que habitaran
absurdas el vacío. Recuerdo
–la asociación no es evidente–
el ave enloquecida
volando, revolando sobre el mar
sin poder o sin saber posarse,
giraba en el vacío,
volaba dentro de sí misma
¿Son vida las palabras o van contra la vida?”

Alfonso Costafreda

No responses yet

Ma vie

May 09 2010

Un excelente poema que he encontrado, otra vez, en la misma página.
Recomiendo leerlo con esta canción de fondo:

Es una de las canciones más duras que he conocido y, como a mis hermanos, se me ha quedado improntada en los paseos arriba abajo en una Renault Express. Alain Barriere habla con palabras sencillas en “Ma vie“, habla constantemente en pasado, “Et j’y reviens toujours“, “allí vuelvo siempre“, al lugar que ya no existe y sobre el que edifica su vida (Ma vie), conoce, descarta y agota cualquier realidad que no sea la del recuerdo. Ma vie es una vida poblada de imágenes muertas, desaparecidas, descartadas.

Anoche me comi medio kilo de carne,
carne de cerdo,
del que crio mi abuelo.

Mi abuelo de pequeño le crió cerca de mí,
para que el cerdo me cogiera cariño,
pero hubo un momento en que el cerdo

se vió en la pocilga
y yo estaba en el porche, comiendo helado de nata,
y él, rebozando entre sus heces,

me miraba, como una persona dolida.
De un rato a este tiempo,
el cerdo me gruñía,

me sacaba los dientes,
me cogió manía,
trataba de acaparar todas las caricias de mi abuelo,

sacudia mi mano,
y un día me mordió.
Ese fue su último día de paz.

2 responses so far

Quid dedicatum poscit Apollinem vates?

May 09 2010

[...] Así, como un tiovivo que ya se mueve solo por la inercia, se deslizará tu vida hasta la vejez, donde irás haciendo recuento de todo el tiempo que empleaste en lograr ser algo en la vida, las numerosas puertas a las que te dijeron que llamaras y llamaste. Y cuando te abrían te dabas cuenta de lo tarde que llegabas, que te habían enviado a la misma puerta que ellos habían abierto hace mucho tiempo y a la que ya sólo respondían por educación. Te percatarás de lo ingenuo que eras, de que eras el tonto en el juego de la cerilla y cada nueva oportunidad que creíste tener no fue sino una palmada en la espalda, un cumplido a destiempo. Admirarás tu independencia, con ciertas reservas y con la sospecha de que la podías haber vendido un poco más barata, pero te enorgullecerás de no haber alabado innecesariamente a ningún alto funcionario para conseguir ese puestecito desde el que impartir lecciones a los que lo intentaban.

Naturaleza muerta

Amargado, sí, pero desmenuzando trazos de un orgullo perdido a los que te agarrarás para no volverte insufrible contigo mismo y con quien te acompañe hasta entonces, lamentando la confusión en la que caías cuando se presentaban una oportunidad verdadera y la rechazabas por mantener tu integridad (¿tuviste alguna vez tal integridad? ¿Nunca inflaste las facturas? ¿Nunca escatimaste un céntimo a tus trabajadores?) transitarás por esa vida anodina que aborrecías cuando eras joven, el lugar reservado a los que perdían, a los mediocres, a los tontos de la cerilla. Te pondrás ciertas condiciones y explicarás que la vida depende del cristal con el que se mire, sí, utilizarás frases tan rígidas que se ajustaban a ti como un traje almidonado y que te salvarán de las incómodas preguntas acerca de tu talento o de tu buen hacer perdidos. Escribirás un diario donde te fustigarás con los errores y donde omitirás los aciertos. O, si te has vuelto muy vanidoso, convertirás los pequeños triunfos en hipérboles y olvidarás de qué estaban hechos tus fracasos. Te quedará la esperanza del idilio de lo póstumo. Leerás necrológicas. Muy posiblemente ya estarás muerto. Y nunca lo aceptarás.

Blasco Fernández, Diario.

No responses yet

Enfants

May 06 2010

Si soy sincero, me indigna esa obsesión de algunos escritores por cantarle a las chicas del metro. Y no a cualquiera, a esas chicas espigadas, de pecho pequeño y expresión macilenta, con la boca entreabierta y unos dientes blanquísimos asomando tímidamente entre los labios. Las farsantes que posan la mirada absorta en las señales de peligro o las pegatinas con los mapas que hay repartidos por todo el vagón, llevan una carpeta forrada con los daguerrotipos del pinpín de turno, leen a Benedetti y caminan con un aire pretendidamente fingido, idéntico al de las modelos de una revista de tendencias; no comprendo a esos escritores porque son conscientes de que estas poses son estudiadas y premeditadas, que son como un peinado distraído meticulosamente diseñado o la ropa de segunda mano pagada a precio de joya; no entiendo que le canten a este engaño tan claro.
Y es un engaño que se perpetúa y encumbra a esas falsarias porque no se fijan nunca en las chicas con legañas, con la cara apedreada por el acné o que enseñan la raja del culo por encima de un pantalón que le queda muy estrecho; las que combinan colores fosforito o las que no pueden permitirse lentillas de colores y tienen que conformarse con unas gafas gruesas y un novio siniestro y seborreico, las que se tatúan una rosa o un elfo encima del pecho y no sienten la vergüenza ajena que producen, las que hablan a gritos por el teléfono móvil, las que parecen haber visto un fantasma y abren mucho los ojos cuando se les acerca algún donjuán demasiado estresado por sus hormonas, las que incluyen en su vocabulario natural expresiones como “chichi” y “pipa del higo”, las que tienen caspa o los hombros caídos, las piernas cruzadas, los dedos torcidos, el rostro infestado de pecas, las tetas caídas o el pelo encrespado. Ahí es donde está el encanto. Todo lo demás es muerte y PVC.

Sergi Valls, Sin categoría ninguna

2 responses so far

Más de la película

May 03 2010

Un nuevo cartel de la película The Vampire in the Hole

One response so far

« Newer - Older »