Archive for the 'teatro' Category

Mírame las tetas

Ene 18 2010 Published by raulquiros under teatro

Débora ¿Y no se daban besitos?
Claudio No lo sé.
Débora ¿No se le acercaba Clara así? (acerca su cara)
Claudio Quizá…
Débora Y le decía cosas al oído… (Claudio se ríe)
Claudio No lo sé…
Débora Y luego, y luego… (Le besa casi espontáneamente. No se ha dado cuenta de que está representando. Se retira arrepentida)
Claudio (Alucinado). No, creo que así no se besaban.

(Llaman a la puerta)
Débora Anda, ve a abrir.
Claudio Yo no.
Débora ¿Por qué no?
Claudio No es mi casa.
Débora Pero es la de tu hermana y vives en ella.
Claudio ¿Y si me raptan?
Débora ¿Qué te van a raptar en tu propia casa? Eso es cuando te ofrecen caramelos. No digas tonterías y ve a abrir.
Mírame las tetas, Dania Tusell

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R.A.E.

Ene 14 2010 Published by raulquiros under reflexiones, teatro

Diversión:
3. f. Mil. Acción de distraer o desviar la atención y fuerzas del enemigo.

Amor:
1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser. 2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear. 4. m. Tendencia a la unión sexual.

Sexo:
4. m. Placer venéreo

Amistad:
1. f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
6. f. ant. Deseo o gana de algo.

Ocio:
4. m. pl. Obras de ingenio que alguien forma en los ratos que le dejan libres sus principales ocupaciones.

[...]

Producir:
7. tr. Econ. Crear cosas o servicios con valor económico.

Trabajo:
6. m. Esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza, en contraposición a capital.
12. m. pl. Estrechez, miseria y pobreza o necesidad con que se pasa la vida.

Masa:
8. f. Gran conjunto de gente que por su número puede influir en la marcha de los acontecimientos

Borrego:
3. m. Hombre que se somete gregaria o dócilmente a la voluntad ajena.

Sueño:
6. m. Cosa que carece de realidad o fundamento, y, en especial, proyecto, deseo, esperanza sin probabilidad de realizarse.

Esperanza:
3. f. Rel. En la doctrina cristiana, virtud teologal por la que se espera que Dios dé los bienes que ha prometido.

Rebeldía:
3. adj. Dicho de una enfermedad: Resistente a los remedios. 4. adj. Der. Dicho de una persona: Que por no comparecer en el juicio, después de llamada en forma, o por tener incumplida alguna orden o intimación del juez, es declarada por este en rebeldía. U. t. c. s.

Sociedad:
4. f. Com. Agrupación de comerciantes, hombres de negocios o accionistas de alguna compañía.

Estado:
2. m. Cada uno de los estamentos en que se dividía el cuerpo social; como el eclesiástico, el de nobles, el de plebeyos, etc. 3. m. Clase o condición a la cual está sujeta la vida de cada uno.

Libertad:
2. f. Estado o condición de quien no es esclavo. 3. f. Estado de quien no está preso. 4. f. Falta de sujeción y subordinación. A los jóvenes los pierde la libertad. 5. f. Facultad que se disfruta en las naciones bien gobernadas de hacer y decir cuanto no se oponga a las leyes ni a las buenas costumbres.

Información:
8. f. ant. Educación, instrucción.

Izquierda:
10. (Por la posición que ocupaban los componentes en las asambleas de la Revolución francesa). f. En las asambleas parlamentarias, conjunto de los representantes de los partidos no conservadores ni centristas

Derecho/a:
1. adj. Recto, igual, seguido, sin torcerse a un lado ni a otro. 2. adj. Justo, legítimo. 3. adj. Fundado, cierto, razonable. 11. m. Consecuencia natural del estado de una persona, o de sus relaciones con respecto a otras. El derecho del padre. Los derechos de la amistad.

[...]

Filosofía:
3. f. Conjunto de doctrinas que con este nombre se aprenden en los institutos, colegios y seminarios.

Filósofo:
4. m. Hombre virtuoso y austero que vive retirado y huye de las distracciones y de los lugares muy concurridos.

Arte:
3. amb. Conjunto de preceptos y reglas necesarios para hacer bien algo.

Suicidio:
2. m. Acción o conducta que perjudica o puede perjudicar muy gravemente a quien la realiza.

Leer:
7. tr. Descifrar un código de signos supersticiosos para adivinar algo oculto.

Cultura:
4. f. ant. Culto religioso.

Juventud:
6. f. pl. Rama juvenil de una formación política, religiosa, etc.

Religión:
2. f. Virtud que mueve a dar a Dios el culto debido. 4. f. Obligación de conciencia, cumplimiento de un deber.

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Epitimía

Dic 23 2009 Published by raulquiros under teatro

No es el regalo que os prometo, pero podéis ir abriendo boca con la siguiente boutade, que tiene momentos geniales.

Epitimía

V1— Lo primero, tenéis que convencer a la masa burguesa de que vuestra revolución es válida. Pero al mismo tiempo tenéis que educaros sentimental e ideológicamente. Así que tú y tú (señalando a J1 y J2) me vais a por un paquete de Ducados y de paso visitáis a la Mente Bienpensante Que Va De Progre Pero No Quiere Ni Oir Hablar De La Revolución, que en tanto que paradigma de la mente pequeño burguesa, representa a todas las mentes pequeño burguesas que comen hamburguesas en el Mc Donald’s.

En breve la colocaremos en Bubok o Lulú por si queréis una versión en papel, pero la obra es completamente sin precio, que no gratuita ni sin valor.

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La ruleta rusa, Chejov, Corral de Comedias (Alcalá de Henares)

Nov 23 2009 Published by raulquiros under teatro

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FICHA ARTÍSTICA
Reparto : Fernando Otero, Marcos Marín , Tino Martínez ,Mónica Monferrer y Paloma Mozo.
Escenografía y vestuario : Mónica Boromello
Iluminación : Eduardo Vizuete
Diseño Gráfico : Chapo
Producción : Producciones El Zurdo S.L.
Producción Ejecutiva: Luis Crespo
Composición Musical : Walter Lusarreta
Ayudante de dirección: David Luque
Texto : Eric Benavent
Dirección : Luis Bermejo
—–

A partir de piezas cortas y relatos de Chejov, Enric Benavent propone un espectáculo en clave de humor que, sin embargo, no ronde los derroteros de ciertas línea contemporánea. Más aún, la compañía que lo representa, Teatro El Zurdo, dobla la dificultad presentando un número de ambientación muy à la vaudeville, con pianola, maestro de ceremonias y lo más sorprendente, chupitos de licor y rosquillas “de Medinaceli”, proponiendo así el juego de la doble representación, actores que representan a actores y que tratan de ganarse el favor del público por medio de aperitivos o interpelando directamente a su condescendencia para arrancar un aplauso o la risa.

Desde luego el trabajo escénico y actoral lo consigue a la perfección, en especial la adaptación de “El Oso”, en la que un acreedor desesperado trata de que la viuda de su deudor salde sus cuentas y terminan por este orden, dibujando un grotesco retrato de la guerra de géneros, retándose a duelo, y finalmente enamorándose el uno del otro, sin que en ningún momento se roce el exceso o el histerismo. Es genial que en medio de la pieza los personajes traten de ganarse las simpatías del público ofreciéndoles cacahuetes para lanzar al acreedor misógino y enamoradizo, muy de La Katarsis del Tomatazo, de donde proviene el director, Luis Crespo.

Web Teatro El Zurdo

http://www.teatrozurdo.com/ruleta.htm

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El quid

Nov 07 2009 Published by raulquiros under reflexiones, teatro

Imagine por un momento estas dos historias:

Dos hermanos, un niño de 13 años y una niña de 14, parte de viaje con sus padres en el coche familiar. A mitad de camino, la familia para en un Burger King, toman algo de cena y vuelven al automóvil. En la carretera, los niños se acomodan en la parte trasera, se cubren con una manta y allí hacen el amor, sin que los padres se percaten. El hermano muere al poco tiempo. La niña crece y jamás revela aquello a nadie.

La siguiente historia también trata de dos hermanos, un niño de 13 años y una niña de 14, que también parten de viaje con sus padres en el coche familiar. Solo que esta vez el niño de 13 años tiene leucemia, necesita un transplante de médula y se dirigen a un hospital que está a gran distancia. Durante el viaje, el niño tiene una erección, la hermana se percata, y cuando están cenando en el Burguer King el hermano le confiesa que aún es virgen. A la vuelta en el coche, la niña se desliza bajo la manta y allí deja que su hermano la penetre. Los padres no se dan cuenta. El niño muere a los pocos meses y la niña jamás revelará lo ocurrido.

Las dos historias son exactamente la misma: la narración de un hecho incestuoso. Sin embargo, el quid del asunto, en la segunda historia está desviado. Mientras que en la primera al lector le falta lo explícito: ¿por qué muere? ¿por qué se acuestan? ¿por qué no lo revela?, en la segunda hay una pornografía de detalles: la leucemia, la virginidad, el amor tan inmenso que rompe el tabú del incesto.

En la primera uno se balancea sobre las preguntas: tiene claro lo que sucede (un incesto) pero no sabe qué decirse: ¿A quién condenar? ¿A los padres? ¿A los niños? ¿Por qué?

En la segunda al lector se le da la respuesta: piedad. Es igual que los dos hermanos se hubieran acostado, o la niña hubiera asfixiado al hermano: cualquier tabú roto no es otra cosa que un sacrificio que el Amor hace para que al fin triunfe sobre la Muerte. De hecho, la historia así contada no trata de hermanos que se acuestan, la historia trata del lector. De un lector que aún conociendo los tabúes y los miedos y soportándolos busca en lo escatológico, en la resolución simple su alivio.

La primera historia no la he escuchado en mi vida. La segunda sí.

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Mundo literario moderno

Sep 13 2009 Published by raulquiros under teatro

PILATO Sé lo que pretendes, Caifás. Queréis que el César me deponga y traiga un prefecto nuevo e inexperto para que trate de regir sobre Judea y entonces aprovechéis para recuperar el poder total. Yo os digo que eso se volverá en vuestra contra. (Pausa) ¿Conocéis la parábola del moribundo? Un moribundo está agonizando en una vereda. Mil moscas están posadas sobre sus llagas, alimentándose de su últimas gotas de sangre. Un caminante se acerca, se percata de que tiene el cuerpo cubierto de moscas y trata de espantarlas. Mas el moribundo le pide que no lo haga. “¿Por qué?” pregunta el caminante, “las moscas infectarán tus heridas y morirás”. A lo que el moribundo contesta: “las moscas posadas sobre mis heridas están ahítas de sangre. Si las espanto, vendrán nuevas y chuparán la poca sangre que reste en mi cuerpo”.

Poncio Pilato, Martin People

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Torturer

Sep 03 2009 Published by raulquiros under teatro

Torturador – ¿No respondes?
Víctima – No leo poesía.
Torturador – Pero ¿tú qué piensas?
Víctima – Yo no pienso nada.
Torturador – Tú no piensas nada (deja el periódico encima de la mesa, coge la jarra de agua y se acerca a la Víctima mientras habla). Tendrás una opinión.
Víctima – No leo poesía.
Torturador – Yo creo que la poesía no salva. ¿Tú qué dices?
Víctima – No lo sé. ¿Cuándo me vais a soltar?
Torturador – Salvar… Salvan los pescadores. ¿Te has fijado alguna vez en cómo pescan los barcos en altamar? Echan las redes, las arrastran durante un tiempo y luego la suben al barco, cargada de peces.
Víctima – Sí.
Torturador – A veces, en esas redes caen peces que no sirven para vender. Que no pueden comerse. ¿Y sabes lo que hacen?
Víctima – ¿Los matan?
Torturador – Exacto (Le arroja la jarra por la cabeza. La víctima se asusta). Sin embargo, hay veces en que eso no ocurre. Por ejemplo, los delfines. Si capturan a un delfín por error, lo devuelven al mar. ¿A qué conclusión nos lleva esto? (Vuelve a la mesa, deja la jarra, retoma el periódico)
Víctima – No lo sé y me da igual. ¿Qué tiene que ver eso con todo esto?
Torturador – Pregunta: ¿por qué a los delfines sí y a los otros animales no?
(Silencio)
Torturador – ¿No contestas?
(Silencio. El torturador vuelve a dejar el periódico y coge unas tenazas. Se acerca a la Víctima.)
Torturador – ¿No opinas?
Víctima – No.
Torturador – Todo el mundo tiene una opinión. ¿Por qué a los delfines los salvan los pescadores?
Víctima – No lo sé.
Torturador –(Le prende una oreja con las tenazas y estira al máximo. La Víctima grita.) ¿Por qué a los delfines SÍ y a los otros peces NO?
Víctima – Nolosé, nolosé.
Torturador – (Sin soltar) Sí lo sabes. Quiero escucharlo.
Víctima – No lo sé.
Torturador – Tienes que tener una opinión.
Víctima – Porque… Porque…
Torturador – ¿Por que son animales más nobles?
Víctima – Sí, porque son animales más nobles.

André Bayer, Teatro Psicótico

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Poncio Pilato

Ago 02 2009 Published by raulquiros under teatro

Prócula          No entiendo, Cayo. ¿Cómo es que los judíos van a entregar a Barrabás? ¿Saben acaso dónde está? Y si lo sabían, ¿por qué no le entregaron antes a Roma, a sabiendas de que no sólo mataba a soldados romanos, sino a sus propios ciudadanos?

Cayo               Es por eso que te prevenía antes de inmiscuirte en asuntos de política, Prócula, pues a mi entender eres demasiado ingenua o demasiado bondadosa. El Sanedrín protege a Barrabás y a los suyos. El Sanedrín no tendría el poder que tiene sin la amenaza de Barrabás. Necesitan a alguien que tenga el estómago de pasar a cuchillo a inocentes para demostrar que es una amenaza ciega.

Prócula          ¿Matando a judíos?

Cayo               ¡No sigas, Prócula! Es igual que sean judíos o romanos. Barrabás es el símbolo de lo que más teme Roma: un pueblo que coja las armas que por ocupación pertenecen al ejército y las emplee indiscriminadamente incluso contra sí mismo. ¿En qué situación quedaría la legitimidad de Roma para poner orden en un pueblo que no desea más que vivir –o bien morir- en la anarquía? El Sanedrín sabe manejar muy bien a Barrabás y a los de su calaña y conoce que Pilato es reticiente a castigar. Así que tensan la situación para ver cuánto pueden obtener de él.

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In memoriam

Jul 23 2009 Published by raulquiros under teatro

En recuerdo de.

(Antes de que se pongan a pedir aparece el mendigo C. Se coloca en el sitio donde antes estaba A. Es fundamental que el mendigo C no sea un carácter cómico de rasgos facilones, como por ejemplo, que tenga acento extranjero o se mueva de una forma particular. A y B le miran anonadados).

C – Una monedita… Caballero… Que guapa que es usted… Mucha felicidad para usted y su familia.

(A y B se miran entre ellos).

B – Éramos pocos y parió la abuela.

(C les ignora y sigue pidiendo).

A – ¿Eh?
B – ¡Chstt, tú!

(C les ignora).

A y B – ¡Eh!
C – (Se gira muy parsimoniosamente hacia ellos). ¿Ocurre algo?

(A y B se ríen con malicia ante la inocencia de C).

A – Y tú… ¿Tú quien te crees que eres?
C – Yo me llamo Iván. Estoy pidiendo.
B – Seguro que te llamas Iván.
C – Seguro.
A – No tienes cara de llamarte Iván.
C – Ya, mucha gente me lo dice.
B – Tienes cara de llamarte… ¡Macumba!

(A y B se tronchan de risa. C, impasible, continúa a lo suyo)

A – ¡Eh!
B – ¡Eh!
A – ¡Macumba!
B – ¡Rey León!

(C se levanta, se acerca muy tranquilo, pero amenazadoramente hacia los otros dos, que ahora dudan).

C – ¿Algún problema, caballeros?
B – No ninguno… Salvo que estás en mi sitio.
C – ¿Ah? ¿Ese es tu sitio?
B – Sí, ese mismo.
C – Que despistado soy.
A – Sí, Macumba, qué despiste.
C – Es que pensé que como estabais los dos ahí tan juntitos, no querríais que os molestase. (Vuelve a su sitio, A y B se separan, incómodos). Gracias señora… Gracias, caballero…

A – ¡Es increíble el negro este! ¡Nos quita el trabajo!
B – ¡Oye tú! ¡Sí, tú! ¡Fuera de aquí!
C – ¿Y por qué tengo que irme?

(A y B se tronchan. Les parece ilógico que un tipo negro les arrebate el puesto)

A – Porque te tienes que ir… ¿No te parece?
B – Sí, aquí no pintas nada… Además somos muchos.
C – Muy bien (No se mueve).
A – ¿Estás sordo? Que te vayas.
C – No.

(B se levanta para forzarle, pero C se le anticipa. Tiene más seguridad en sí mismo).

B – (Se dirige a A). Va venga, échale.
A – ¿Yo? ¿Por qué yo?
B – Porque tú estabas aquí antes.
A – ¡Ah, no! Somos socios, ¿recuerdas? Para lo bueno y para lo malo.
B – Yo no me atrevo… Me da miedo el cabrón. ¿Has visto como nos ha mirado?
A – Y encima nos está quitando toda la limosna.
B – ¿Y si le decimos que se nos una?
A – Esa es tu solución para todo. ¿Y este de que hará, de adoptado?
B – Yo me voy a mear.
A – Eso déjame con el marrón a mí solo.

(B desaparece en la Iglesia. A mira a C unos momentos, que sigue a su aire. Luego comprueba que B se ha dejado el pañuelo con el que pedía antes. Duda un instante y finalmente coge las monedas y se las guarda. Observa a C hasta que llega B)

B – ¿Todavía sigues aquí? Te estás buscando problemas, chaval. (Se percata de que le ha desaparecido el dinero.) ¿Eh? Qué coño ha pasado aquí, ¿donde está mi dinero? (A C). Qué espabilado eres tú, ¿no? Hale, venga, dame mi dinero.

(C le ignora)

B – Macumba, no me toques los cojones.
C – Yo no he cogido tu dinero.
B – No me vengas con historias. La guita, jefe.
C – Pregúntale a tu compañero.
B – Mi compañero es mi socio, y aquí el nuevo eres tú. Así que venga, no tengo ganas de discutir.
C – (A A) Dale el dinero.

(A hace gestos como que él no ha sido)

B – Mi dinero, tío.

(C se levanta. Se acerca a A, le coge del pescuezo).

A – ¡Eh! ¡Eh! ¿Qué haces?
C – Dale el dinero.
A – ¡Qué dinero! Estás loco.

(C le agita hasta que se le caen todas las monedas)

B – ¡Cacho cabrón! ¡Tú no tenías tanto dinero!
A – Era para que no te lo robara el negro este.

Tres mendigos, RQM

(De pronto, suena un ruido de atmósfera -no sé cómo describir el ruido de la atmósfera, pero vamos ya me entendéis, como el sonido gutural que sale en varios discos de Pink Floyd-, y aparece EL OSCURO en escena, que será iluminado por un foco que le seguirá por dondequiera que vaya. Un poco de niebla estaría bien, pero vamos no es imprescindible, sobre todo si la producción es tacaña. Sobra decir que EL OSCURO tiene que ser un actor negro. Aunque suene racista, y no me voy a poner a dirimir sobre cuestiones absurdas de corrección política en una acotación. No blanco, ni mulato, tiene que ser netamente negro, con el pelo corto y rizado, gafas, llevar un cetro y una corona y una cazadora de alguna universidad. Todas las líneas de EL OSCURO están sacados de fragmentos de libros de Nietzsche, que aviso para evitar la inmundicia de la intertextualidad)

J2 – ¡El Oscuro! (se arrodilla rindiendo pleitesía) ¡Oscuro! ¿Puedo llamarte Oscuro?
EL OSCURO – Vuestro honor no lo constituirá vuestro origen sino vuestro fin
J2 – Oscuro, he venido desde el más allá, quiero decir desde el más allá de este escenario, he reñido con mis camaradas, he depurado mi ideología, me batí con tus dos guardianes, engañé al público, acabé con mi carrera profesional como actor sólo para poder hablarte.
O – Humano, demasiado humano.
J2 – Y ahora quiero que me ilumines. ¿Qué camino debo seguir para hacer la revolución?
O – El hombre es algo que debe ser superado, el hombre es un puente y no un fin.
J2 – (llorando de alegría, arrastrándose hasta sus pies)¡Gracias! ¡Gracias! ¡El Oscuro! ¡El Oscuro!
O – Los hombres no son iguales. Así lo dice la justicia; y ellos no pueden tener lo que yo quiero.
J2 – (se levanta) ¿Quiere eso decir que para hacer la revolución… que incluso después de la revolución, aún existirán las desigualdades sociales?
O – Te castigan por tus virtudes. Sólo perdonan sinceramente tus errores.
J2 – Ehrrr… ¿Y a qué errores nos enfrentamos?
O – ¿Tenéis valor? No el valor ante los testigos, sino el valor de los solitarios, el valor de las águilas que no tienen ningún dios espectador.
J2 – Sí, sí, valor tengo, pero volvamos a lo de los errores.
O – El que sabe que es profundo se esfuerza por ser claro; el que quiere parecer profundo se esfuerza por ser oscuro.
J2 – ¡Sí! Oscuro como tú, ¡claro!, digo, ¡oscuro! Bueno, sin quererte ofender, claro, digo oscuro.
O – (empieza a recitar mecánicamente) El hombre libre es inmoral, porque en todas las cosas quiere depender de sí mismo y no de un uso establecido.
J2 – Bueno pero, ¿qué pasa con la revolución?
O – Para vivir hay que ser un animal o un dios -dice Aristóteles-. Falta el tercer caso: hay que ser lo uno y lo otro; esto es, un “filósofo”.
J2 – Que sí, que vivir que si tal y que si pascual, pero ¿por dónde empiezo? ¿No tendrás un manual, un Revolución Para Tontos? ¿Qué debemos ser: marxista-leninistas, socialdemócratas…?
O – Esto es para desesperar: la historia nos enseña que ninguno de los grandes hombres ha triunfado sin un gran orgullo y una buena dosis de injusticia.
J2 – Oscuro, lo que dices es muy oscuro. ¿Lo puedes explicar mejor?
O – ¿Qué haremos para estimularnos cuando estemos fatigados y cansados de nosotros mismos? Unos recomiendan la mesa de juegos, otros el cristianismo, otros la electricidad. (J2 se retira extrañado) Pero lo mejor, mi querido melancólico, es “dormir mucho”, en el sentido propio y figurado. Así terminaremos por tener de nuevo nuestra mañana. Un alarde en la sabiduría de la vida es saber intercalar a tiempo el sueño bajo todas sus formas.
J2 – ¿Oscuro?

Epitimia, LDL y RQM

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Ubermensch

Jul 09 2009 Published by raulquiros under teatro

HOMBRE – Ya que usted juega a adivinar cómo es mi vida, déjeme que haga yo lo mismo: tuvo un novio, se fue a vivir con él, luego se dio cuenta de que la engañaba y ahora bascula sus neurosis entre una promiscuidad intermitente y el vano sueño de encontrar algún día un príncipe azul sobre el que apagar las brasas de su dolor. O también puede que un hermano al que cuidara desde pequeñito se haya quedado con la herencia que le dejó su padre y haya desaparecido dejándola a usted en la ruina. Tal vez no sea nada de eso, y quizá es que en su día tuvo problemas de anorexia, o abusaron de usted, o estuvo enganchada a alguna droga, o todo eso junto.
MUJER – ¡Eso son tonterías!
HOMBRE – ¿Ofende verdad? Pero ahora viene lo mejor, señorita: No es usted tan importante en este mundo. Usted no es nada. Hay miles de personas como usted, no que se le parezcan remotamente, sino EXACTAMENTE como usted, con sus mismos problemas prosaicos, sus despechos infantiles, sus deseos imposibles y sus esperanzas estúpidas. ¿Por qué no crecen de una vez? ¿Por qué reclaman a la gente todo el tiempo, como si el mundo les debiera algo por esa “tragedia” que sufrieron, cuándo les redimiremos los demás de una vez? ¿Cuándo considerarán que el mundo les ha devuelto los que les debe? Nunca. Algún día, quizá hoy o quizá el último día de sus vidas se darán cuenta de que ustedes no son nada, que nunca lo fueron y que esa es la mayor grandeza de la vida. Y lamentarán no haberlo sabido hasta ese entonces. Pero entre tanto le habrán amargado la existencia a todas las personas que les quisieron en algún momento.

Almudena Martínez, Dos tipos en un café

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