Archive for the 'relatos' Category

Fantasmas

Jun 30 2010 Published by raulquiros under relatos

Hacer el amor, follar, echar un polvo o un quiqui: sexo es aburrimiento tras la puerta cerrada de nuestro hogar. Horowitz, el programador de la compañía que me sirve de confidente observa, muy sagazmente, que sexo es sobre todo batalla y que una pareja que se lleva demasiado bien, que es demasiado responsable, demasiado querida y leal es seguro un fiasco entre las sábanas.

Fantasmas, Fracking Räta

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Nada hoy

Jun 23 2010 Published by raulquiros under relatos

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Nada hoy.

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El aburrimiento. El aburrimiento que me lleva a emplear un día entero en ver El Mago de Oz. Hay algo kitsch en El Mago de Oz. La sexta o séptima vez que la vi ese día, traté de encontrar algún gesto o símbolo que premonizara el fin de Judy Garland. Solo tenía trece años.

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El aburrimiento. También es kitsch y anticuado llamar ‘kitsch’ a El Mago de Oz. El aburrimiento es ¿kitsch? Fui consciente de ello la octava vez que vi la película el mismo día. La decimotercera vez estaba amaneciendo. Lo dejé ahí, aunque pude haber aguantado otro visionado. No trato de ser un héroe. No es eso. Desde que descubrí, en el octavo visionado, que El Mago de Oz era un cliché, me sentí tentado de dejarlo de una vez por todas y no disfruté, en realidad, de las sesiones restantes. Inclusó cabeceé un par de veces. No entendí muy bien la película. ¿Cuál es el asunto, cuál es la trama? Es un insulto, ¿un mensaje a la Humanidad? ¿Está Judy Garland riéndose de sus compañeros? ¿Del hombre sin cerebro, el hombre sin corazón, el hombre sin alma? ¿Por qué separar cerebro, corazón y alma? Judy Garland se ríe de los tres hombres, porque ella tiene corazón y cerebro y unos zapatos brillantes, y ellos se humillan ante ella. ¿Está Judy Garland riéndose de la Humanidad, a través de esos tres hombres? Pensar en ello me sulfura. Hay un hombre disfrazado de león. Casi me pongo a llorar.

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Hoy había una carta en el buzón. Era de un psiquiatra al que acudí hace cinco años por el asunto del insomnio. Fui a un par de sesiones, me recetó algunas pastillas, no funcionó y dejé de ir. Le había pagado por adelantado dos meses pero no volví. La secretaria no llamó para reembolsarme el dinero: supuse que no había tomado bien mis datos. No es exactamente una carta del psiquiatra, es una carta de publicidad para que vaya al psiquiatra. Qué curiosidad, saber cómo es la publicidad de un psiquiatra. ¿Cómo promocionarse? La abrí con mucho interés, luego lo perdí y lo tiré: se dedica casi por completo a adolescentes y a adicciones. Será frustrante para él: el mismo problema, una y otra vez, con caras distintas. El mismo adolescente con el mismo problema: ser adolescente. Ser sí mismo. Los demás problemas me parecen ridículos.

Nada Hoy, Clariste Yuri

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La forja de un plumífero: Los sueños.

Jun 02 2010 Published by raulquiros under relatos

Hoy he soñado que, harto de mi trabajo en la oficina, le pedía a un compañero que me disparara en la nuca. Yo me encargaba de hacerme con el revólver y las balas, de encontrar la sala donde procedería a mi ejecución y a preparar todo el ritual de acuerdo a lo que yo entiendo que se corresponde con una ejecución militar. No quería que me matara en un rincón de la sala de aire acondicionado: era justo que si iba a morir lo hiciera con algo de rigor marcial. Dos compañeros se ofrecieron de testigos y me preguntaron si quería vendarme los ojos. Respondí que no. Nos encerramos en la sala, me di la vuelta y mi compañero disparó dos veces.

Las dos veces me alcanzó. Pero no en la nuca, sino unos centímetros más abajo del cuello. Mi compañero es católico y por eso se veía incapaz de darme muerte solo porque yo se lo hubiera pedido. Volvimos a nuestros puestos y continuamos con nuestra labores insustanciales. Yo me lamentaba de la elección del matarife y levantaba suspicacias contra él. Las dos balas se habían alojado cerca de la columna vertebral y ahora sufría unas punzadas terribles en las cervicales. Temía que el cirujano que extrajese las dos balas tocara algún nervio de la médula espinal y quedara inutilizado de por vida.

Ya por la tarde, dos agentes de la policía me visitaron en mi puesto. Me preguntaron por el tirador y yo, por supuesto, encubrí a mi compañero. Les hablé de la inutilidad de mi puesto, del malgasto de tiempo que hacía la empresa conmigo y de mis deseos de escapar de esa situación. Los policías apuntaron todo esto con un aire de compasión y me preguntaron varias veces por mi compañero, el pusilánime. Lo negué todo y ellos aceptaron mi respuesta. Se marcharon y no dijeron sin tomarían medidas. Volví a mi escritorio y continué con lo que estaba haciendo hasta entonces, soñando con la posibilidad de una muerte menos rocambolesca.

Nikolay Yazoben, Los sueños

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Un barrio

Jun 01 2010 Published by raulquiros under relatos

—¡Papi, papi, que el Miguel se ha matado!
Y volví a la habitación a la carrera, con mi padre pisándome los talones.
—¡Mira! —le dije.
Mi hermano seguía allí, con la lengua fuera como un ternero degollado, los ojos en blanco y las rodillas flexionadas para evitar hacerse daño en el cuello. Es genial mi hermano, algún día será actor y nos sacará a todos del hambre y de estas ocurrencias peregrinas. Mi padre me miró, luego a mi hermano, luego otra vez a mí y me lanzó un galletón que esquivé porque ya tenía la experiencia con mi madre; mi hermano, como tenía los ojos en blanco y además estaba atado a la litera no vio a mi padre acercarse y recibió un galletón doble, una por hacer el indio y otra porque yo me había librado del mío. Mi hermano dio varias vueltas sobre sí mismo y se zafó de la soga raudo para esconderse en un rincón, al tiempo que mi padre salía del cuarto echando humo por la nariz. Le oímos cantar «gol» cinco minutos después.

Un barrio, de Un hombre cae de un edificio

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Quid dedicatum poscit Apollinem vates?

May 09 2010 Published by raulquiros under reflexiones, relatos

[...] Así, como un tiovivo que ya se mueve solo por la inercia, se deslizará tu vida hasta la vejez, donde irás haciendo recuento de todo el tiempo que empleaste en lograr ser algo en la vida, las numerosas puertas a las que te dijeron que llamaras y llamaste. Y cuando te abrían te dabas cuenta de lo tarde que llegabas, que te habían enviado a la misma puerta que ellos habían abierto hace mucho tiempo y a la que ya sólo respondían por educación. Te percatarás de lo ingenuo que eras, de que eras el tonto en el juego de la cerilla y cada nueva oportunidad que creíste tener no fue sino una palmada en la espalda, un cumplido a destiempo. Admirarás tu independencia, con ciertas reservas y con la sospecha de que la podías haber vendido un poco más barata, pero te enorgullecerás de no haber alabado innecesariamente a ningún alto funcionario para conseguir ese puestecito desde el que impartir lecciones a los que lo intentaban.

Naturaleza muerta

Amargado, sí, pero desmenuzando trazos de un orgullo perdido a los que te agarrarás para no volverte insufrible contigo mismo y con quien te acompañe hasta entonces, lamentando la confusión en la que caías cuando se presentaban una oportunidad verdadera y la rechazabas por mantener tu integridad (¿tuviste alguna vez tal integridad? ¿Nunca inflaste las facturas? ¿Nunca escatimaste un céntimo a tus trabajadores?) transitarás por esa vida anodina que aborrecías cuando eras joven, el lugar reservado a los que perdían, a los mediocres, a los tontos de la cerilla. Te pondrás ciertas condiciones y explicarás que la vida depende del cristal con el que se mire, sí, utilizarás frases tan rígidas que se ajustaban a ti como un traje almidonado y que te salvarán de las incómodas preguntas acerca de tu talento o de tu buen hacer perdidos. Escribirás un diario donde te fustigarás con los errores y donde omitirás los aciertos. O, si te has vuelto muy vanidoso, convertirás los pequeños triunfos en hipérboles y olvidarás de qué estaban hechos tus fracasos. Te quedará la esperanza del idilio de lo póstumo. Leerás necrológicas. Muy posiblemente ya estarás muerto. Y nunca lo aceptarás.

Blasco Fernández, Diario.

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Enfants

May 06 2010 Published by raulquiros under relatos

Si soy sincero, me indigna esa obsesión de algunos escritores por cantarle a las chicas del metro. Y no a cualquiera, a esas chicas espigadas, de pecho pequeño y expresión macilenta, con la boca entreabierta y unos dientes blanquísimos asomando tímidamente entre los labios. Las farsantes que posan la mirada absorta en las señales de peligro o las pegatinas con los mapas que hay repartidos por todo el vagón, llevan una carpeta forrada con los daguerrotipos del pinpín de turno, leen a Benedetti y caminan con un aire pretendidamente fingido, idéntico al de las modelos de una revista de tendencias; no comprendo a esos escritores porque son conscientes de que estas poses son estudiadas y premeditadas, que son como un peinado distraído meticulosamente diseñado o la ropa de segunda mano pagada a precio de joya; no entiendo que le canten a este engaño tan claro.
Y es un engaño que se perpetúa y encumbra a esas falsarias porque no se fijan nunca en las chicas con legañas, con la cara apedreada por el acné o que enseñan la raja del culo por encima de un pantalón que le queda muy estrecho; las que combinan colores fosforito o las que no pueden permitirse lentillas de colores y tienen que conformarse con unas gafas gruesas y un novio siniestro y seborreico, las que se tatúan una rosa o un elfo encima del pecho y no sienten la vergüenza ajena que producen, las que hablan a gritos por el teléfono móvil, las que parecen haber visto un fantasma y abren mucho los ojos cuando se les acerca algún donjuán demasiado estresado por sus hormonas, las que incluyen en su vocabulario natural expresiones como “chichi” y “pipa del higo”, las que tienen caspa o los hombros caídos, las piernas cruzadas, los dedos torcidos, el rostro infestado de pecas, las tetas caídas o el pelo encrespado. Ahí es donde está el encanto. Todo lo demás es muerte y PVC.

Sergi Valls, Sin categoría ninguna

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Fragmentos presocráticos falsos

Abr 29 2010 Published by raulquiros under relatos

(1) Así los mortales confundidos tal que se entierran para ver la luz y cavan los cimientos de la suya morada en el aire.
 
(2) Pues los hombres no son nunca ellos solos, siempre están moviendose y haciéndose como el valle que nace y muere según el pago del tiempo. Pero hay quien cree ser hombre y creyéndose quieto ve como el ciego, oye como el sordo y habla como un loco.
 
(3) …se asemejan [los mortales] a niños solo que con el semblante serio, por eso sus juegos nunca acaban en risa sino en pena.
 
(4) Los que perdieron los dioses, echando [a ellos] en falta, se pusieron a sí mismos [como dioses] dejandose así abandonados [a ellos mismos, como] en medio del océano.
 
(5) [La mujer] es siempre madre y una, verdad sobre sí misma, pues pare con dolor el dolor.
 
(6) … pues así la verdad, como hijo es el padre y padre el hijo, la tragedia es conocer la tragedia.
 
(7) El que no tiene necesidad de la felicidad es el verdaderamente feliz.
 
(8) … persiguen las palabras como perros las liebres, solo que la liebre es invisible [...] y corre siempre detrás del perro.

Die Fragmente der Vorsokratiker, Franz Dürrendorf

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La verdad sobre el LHC

Abr 25 2010 Published by raulquiros under relatos

Sí, sí, bueno, no puedo detenerme en los detalles técnicos, luego llamo a un ingeniero para que se lo explique. Bien, pues girando en un sentido (en el de las agujas), el acelerador aceleraba en igual proporción y hacía lo mismo con las partículas del sujeto que llevara el reloj. A eso lo llamamos el Fast Forward, y en ocasiones era muy útil, porque bastaba adelantar el reloj una hora e inmediatamente había pasado una hora para el sujeto que lo llevara. Utilísimo para esperar turnos o resultados de lotería. Lo que pasaba con el cuerpo del acelerado (lo llamo así para que me entienda) es que desaparecía mientras estaba en aceleración. ¿A otra dimensión? ¿A otro universo? Yo que sé. El tipo se esfumaba y luego reaparecía en el mismo lugar, solo que una, dos o las horas que hubiera movido las agujas. A veces la gente se llevaba unos sustos increíbles en la parada del autobús. La otra forma de utilizar el aparato fue aquel que el departamento de márketing llamó Pause-Still. No me negará que los carteles de la campaña de publicidad no fueron un lujo de creatividad. Entre nosotros llamábamos al reloj «el mando a distancia de la vida real», aunque como brand es demasiado largo. En este último modo, el acelerador aceleraba al revés, es decir, que las partículas iban en sentido contrario, con lo cual el tiempo del usuario quedaba prácticamente detenido. En este caso, no desaparecía el cuerpo, al menos no es lo que se puede comprobar si uno coloca una cámara slow-motion en la puerta de las Naciones Unidas o alguna entidad financiera: lo que a simple vista parecen ráfagas de aire no son sino usuarios de nuestro reloj con el tiempo enlentecido, corriendo de un lado para otro. En la película se les puede ver perfectamente.

Relato que se incluirá en el libro Un hombre cae de un edificio

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Apócrifos de Mairena

Abr 23 2010 Published by raulquiros under reflexiones, relatos

De todas las clases que impartía el maestro Mairena, la que mayor excitación provocaba a sus alumnos era la de Política. El maestro, de condición política indefinida, solía sentarse en su mesa y abrir el periódico por la sección de sucesos, mientras dejaba que los alumnos se enzarzaran en agudos debates. Como él mismo argumentaba: “¿La política? Cosa del pueblo, es bien sabido. Nadie mejor que nuestros vendedores de periódicos o nuestras porteras para conocer el estado actual de la economía o los contubernios entre las Cámaras. Mi maestro Abel Martín lo reflejaba de una manera lúcida en estos versos, inspirados seguramente en las palabras de un viejo conocido suyo”:

“Es de noche. Se platica
al fondo de una botica

-Yo no sé,
don José,
cómo son los liberales
tan perros, tan inmorales.

-¡Oh, tranquilícese usté!
Pasados los carnavales,
vendrán los conservadores,
buenos administradores
de su casa.

Todo llega y todo pasa.
Nada eterno,
ni gobierno
que perdure,
ni mal que cien años dure.”

Sin embargo, no faltaba quien objetara a Mairena su impavidez ante los cambios de gobierno que se daban por aquella época.

- ¿No cree usted que la gente debería estar al tanto de los acontecimientos políticos para evitar la tiranía de nuestros dirigentes?
- No considero que ése sea un mal mayor – respondía Mairena.
- Pero, ¡qué barbaridades dice!
- No se caliente, amigo mío, recuerde que el tirano lo es porque “tiranea” a unos tiranizados. Más que ejercer éste el mandato a su gusto, es el pueblo quien permite ser mandado, y sin esto último, cualquier gobierno es una mera ilusión del político, puesto que no hay nada más fugaz que un dirigente sin nadie a quien mandar. Ahora, que el tirano crea que el poder proviene de Dios o de la Historia… No es más que cortesía del pueblo.

—-

Textos apócrifos de Juan de Mairena, Lluis Prévert

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Prohibido pintar en la pared bajo multa de 25.000 pesetas

Mar 26 2010 Published by raulquiros under Sin categoría, relatos

Dos pintadas del barrio.

Convertirse en el descubridor del cuerpo de un suicida era lo mejor que le podía pasar a un chaval en la Nueva Alcalá: no sólo sería preguntado por sus amigotes, a los que regalaría con los numerosos detalles de su peripecia, como lo escarpado del lugar donde encontró al pobre muerto, la expresión vacía de los ojos, el estómago inflado y su expresión cianótica, sino que además los adultos le tratarían con una precaución temerosa, a sabiendas del trauma que el descubrimiento podía ocasionar al púber en cuestión.

Un hombre cae de un edificio

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