El quid

Nov 07 2009

Imagine por un momento estas dos historias:

Dos hermanos, un niño de 13 años y una niña de 14, parte de viaje con sus padres en el coche familiar. A mitad de camino, la familia para en un Burger King, toman algo de cena y vuelven al automóvil. En la carretera, los niños se acomodan en la parte trasera, se cubren con una manta y allí hacen el amor, sin que los padres se percaten. El hermano muere al poco tiempo. La niña crece y jamás revela aquello a nadie.

La siguiente historia también trata de dos hermanos, un niño de 13 años y una niña de 14, que también parten de viaje con sus padres en el coche familiar. Solo que esta vez el niño de 13 años tiene leucemia, necesita un transplante de médula y se dirigen a un hospital que está a gran distancia. Durante el viaje, el niño tiene una erección, la hermana se percata, y cuando están cenando en el Burguer King el hermano le confiesa que aún es virgen. A la vuelta en el coche, la niña se desliza bajo la manta y allí deja que su hermano la penetre. Los padres no se dan cuenta. El niño muere a los pocos meses y la niña jamás revelará lo ocurrido.

Las dos historias son exactamente la misma: la narración de un hecho incestuoso. Sin embargo, el quid del asunto, en la segunda historia está desviado. Mientras que en la primera al lector le falta lo explícito: ¿por qué muere? ¿por qué se acuestan? ¿por qué no lo revela?, en la segunda hay una pornografía de detalles: la leucemia, la virginidad, el amor tan inmenso que rompe el tabú del incesto.

En la primera uno se balancea sobre las preguntas: tiene claro lo que sucede (un incesto) pero no sabe qué decirse: ¿A quién condenar? ¿A los padres? ¿A los niños? ¿Por qué?

En la segunda al lector se le da la respuesta: piedad. Es igual que los dos hermanos se hubieran acostado, o la niña hubiera asfixiado al hermano: cualquier tabú roto no es otra cosa que un sacrificio que el Amor hace para que al fin triunfe sobre la Muerte. De hecho, la historia así contada no trata de hermanos que se acuestan, la historia trata del lector. De un lector que aún conociendo los tabúes y los miedos y soportándolos busca en lo escatológico, en la resolución simple su alivio.

La primera historia no la he escuchado en mi vida. La segunda sí.

6 responses so far

  1. No cambia lo que pienso la información adicional que proporciona la segunda historia.

    Realmente, no sé que pretende, creo que escusarse…

    Ambas me parecen lo mismo, ciertamente, en la primera, en algún momento moriría tambien el hermano, antes o después…es ley de vida, así que ambas acabarán, tarde o temprano, igual: el hermano muere.

    “Caos dio nacimiento a la negra Noche y al Erebo, la región oscura e insondable donde habita la muerte. Estos dos hijos de la primitiva oscuridad se unieron a su vez para producir el Amor, que originó la Luz y el Día”

  2. Me ha gustado casi más que las dos historias, la reflexión que a continuación haces sobre ellas. Aunque me gustaría añadir dos preguntas:

    ¿Hasta qué punto podemos ignorar un símbolo condenado desde los grecolatinos como es el incesto para justificar el que otro, la virginidad, se lleve a cabo?

    ¿Acaso podemos ser igual de condescendientes en cualquier situación, tanto si la hermana hubiera asfixiado a su hermano como si le hubiera proporcionado un chute de heroína o si se hubiera acostado con él?

    ¿Podrías explicarte mejor Erebo? Creo haber entendido que lo dices es que en el fondo lo de la lucemia es una excusa y que en realidad estos dos lo que querían era jugar a “tinieblas”…

  3. Espera

  4. Llámame que no tengo saldo

    Interesante la reflexión final o el planteamiento que haces sobre ambas historias. Pero si me permites, me gustaría lanzar un par de preguntas:

    ¿Hasta qué punto podemos ignorar, debido a nuestra cultura, un símbolo condenado desde los grecolatinos como es el incesto para secundar la virginidad que no deja de ser otro símbolo? Me pregunto qué es en realidad lo que quiere el hermano, ¿búsca una sensación primitiva, calmar un escozor en la entrepierna…¿? o no morirse “siendo virgen”?

    Por otro lado, ¿podemos ser igual de condescendientes en cualquier situación, es decir, tanto si la hermana hubiera asfixiado al hermano como si le hubiera proporcionado un chute de heroína o como en este caso, se hubiera acostado con él?

    Erebo, ¿puedes explicarte mejor? Lo que he extraído de tu comentario es que la lucemia es una excusa en la segunda historia por lo que deduzco que opinas que en el fondo estos lo que quieren hacer es un ¡¿eclipse?! (“Estos dos hijos de la primitiva oscuridad se unieron a su vez para producir el Amor, que originó la Luz y el Día”)

    o jugar a “tinieblas”….

  5. Son bienvenidas vuestras sugerencias y preguntas.
    La segunda historia del incesto la escuché en “Mi primera vez”, una representación teatral en la que, por medio de sketches, se escenifican las historias de primeras relaciones sexuales del público o de usuarios de la página MyFirstTime.com

    En este caso, lo que me irritó no fue la historia del incesto en sí (que es pertinente en todo caso, pues tratándose de una obra de primeras experiencias sexuales no hay razón por la que dejar fuera las más sórdidas, como así fue: también se contó una violación, así que no se trataba de un espectáculo de humor, sino de “acontecimientos”). Lo que me irritó fueron la piedad manoseada. El hermano va a morir, y no va a morir de cualquier forma, sino de la Muerte misma, de cáncer. En “La enfermedad y sus metáforas” de Susan Sontag se suscribe lo siguiente (cito de una página de internet, pues no tengo el libro delante):

    “El tuberculoso podía ser un proscrito o un marginado, en cambio la personalidad del canceroso, lisa y condescendientemente, es la de un perdedor. El cáncer de Napoleón, como el de Robert A. Taft, habrían sido reacciones ante la derrota política y las ambiciones truncadas. Y el diagnóstico de los casos de los personajes que difícilmente pueden decirse perdedores, como Sigmund Freud, como Wittgenstein, fue el horrible castigo por haber reprimido sus instintos toda la vida.”

    Que la hermana decida practicar el sexo nada tiene que ver con elementos vinculados al amor, al cariño, etcétera, sino a una piedad contaminada de elementos redentores. Por supuesto el niño debe morir, porque ¿qué sucedería si el niño sobreviviera? Junto a la muerte del niño muere el tabú del incesto, pero la supervivencia mantiene viva la prohibición y la vergüenza tribal de haber atentado contra el tabú.

    Un saludo.

  6. deja de contestarte a ti mismo

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