Blog de Raúl Quirós
Vuelvo a traducir un fragmento de The Paris Review que, a día de hoy, sigue siendo una de las mejores revistas de literatura en inglés. Una entrevista algo atípica con Burroughs, muy lúcida, sobre todo para desterrar el mito del Escritor-Maldito. Una lectura rápida a sus dos primeras obras (quizá las más famosas) nos descubre a un escritor extrañamente alejado de lo que se dice de él, una suerte de distanciamiento de una personalidad impuesta, utilizando como medio la literatura.
http://www.theparisreview.com/media/4424_BURROUGHS.pdf
Entrevistador:
¿Sufrió alguna recaída?Burroughs:
Sí, un par de ellas. Cortas. Ambas fueron superadas con apomorfina. Desde entonces, la heroína ya no supone una tentación para mí. Sencillamente no me interesa. He visto pasar un montón por delante de mis ojos. Conozco a gente que son adictos. No me es necesaria ninguna fuerza de voluntad. El Dr. Dent siempre me decía que no existe tal cosa como la fuerza de voluntad. Debes alcanzar un estado mental en el cual no la quieras ni la necesites.Entrevistador:
Usted contempla la adicción como una enfermedad pero también como un hecho humano, ¿un drama?Burroughs:
Ambos, por supuesto. Es tan simple como la manera en la que cualquier individuo se convierte en un alcohólico. Comienzan a beber, eso es todo. Les gusta, y beben, y después se vuelven alcohólicos. Estuve expuesto a la heroína en Nueva York, es decir, salía con gente que la tomaba; yo la utilicé y los efectos fueron agradables. Continué utilizándola y me convertí en un adicto. Si puede ser obtenida fácilmente, habrá un número infinito de adictos. La idea de que la adicción es algo así como una enfermedad psicológica es, en mi opinión, completamente ridícula. Es tan psicológica como la malaria. Es un problema de exposición. Normalmente la gente tomará cualquier narcótico o droga que les proporcione placer si ésta está disponible. En Iran, por ejemplo, el opio se vendía en las tiendas hasta que se retiró recientemente y se descubrió que había tres millones de adictos en una población total de veinte millones. Existen, también, todas las formas de adicción espiritual. Todo cuanto puede ser creado químicamente, puede ser obtenido de otras maneras, es decir, si se poseyera el suficiente conocimiento del proceso que conlleva. Muchos policías y agentes de narcóticos son adictos precisamente al poder, a ejercitar un cierto tipo de poder sucio sobre gente que está indefensa. El cierto tipo de poder sucio: la escoria blanca, así lo llamo – la corrección; ellos están en lo cierto, siempre en lo cierto, siempre tienen razón, y si perdieran ese poder, sufrirían los síntomas de un síndrome de abstinencia espantoso. La imagen de la burocracia rusa, gente exclusivamente preocupada por el poder y las prebendas: eso tiene que ser una adicción. Suponga que lo pierden. Es toda su vid
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Este es el blog de Raúl Quirós Molina, autor de varios libros de poesía y en proceso de publicación del libro de relatos Un hombre cae de un edificio También mantiene el blog de humor Mugu