Más cosas.
Me encanta la revista de poesía de About.com. Aun no siendo una revista puramente literaria trata temas cuanto menos divertidos e interesantes acerca de las cotidianidades con las que combate el escritor (en este caso de poemas) que otras revistas pasan por alto.
En un mundo literario lleno de becarios, articulistas a sueldo, conferenciantes, presentadores de libros y ganadores a tiempo completo de premios literarios, a veces reconforta saber que hay vida (o trabajo) más allá del artista sustentado de alguna manera u otra por las distintas administraciones públicas o la propia industria literaria (vid. Blanqueo de dinero de las Concejalías de Cultura).
Uno de los discursos más motivadores y también ácidos al que he atendido fue el que regaló Agustín García Calvo en Cosmopoética 2009, en Córdoba. En su presentación, el profesor vino a advertir no sólo a los chavales a los que recitó algunos de sus poemas, sino también a toda la organización del evento, que no puede haber poesía donde ésta esté subvencionada de alguna manera u otra por el Poder. Y si, finalmente llega tal subvención (en el caso del propio García Calvo, hasta tres veces: el Nacional, en sus modalidades de Dramatugia, Traducción y Ensayo) no pensar que eso quiere decir algo. Samuel Beckett, cuando fue preguntado por sus impresiones tras ser premiado con el Nobel en 1969 dijo: “Es una catástrofe”. Luego, según se rumorea, cedió el dinero del premio a artistas necesitados. En todo caso, en este asunto es mejor atenerse al principio de que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda.
En todo caso, el artículo que incluyo más abajo habla de los distintos trabajos que desempeñaron y desempeñan poetas norteamericanos. Incluyo las traducciones hechas por Google, así que no disparéis contra mí.
El empleo de los poetas. ¿Cómo ganarse el sustento?
La historia de Ted Kooser en la que se cuenta que:
There are two kinds of poets: The poet who wears a beret and flirts with girls in the coffeehouse, and the poet at home who does the hard work of writing….”
Hay dos tipos de poetas: El que viste una boina y flirtea con chicas en los cafés, y el poeta que permanece en casa y realiza el duro trabajo de escribir.