Blog de Raúl Quirós
In: relatos
7 jul 2009Al contrario de lo que suele decir la gente de nuestro país, mi padre solía decir que en absoluto somos una raza cainita, sino más bien todo lo contrario: hijos de Abel. El porqué de esta afirmación era de una perentoriedad que acaso no he sentido al leer o escuchar los tragicómicos relatos de ex-combatientes, periodistas de trincheras en primera y segunda línea de fuego: se peca en nuestro país de una excesiva mansedumbre cuando se trata de aclarar un malentendido. Todos hemos conocido, si no en nuestra familia, en nuestro barrio, a ciertos personajes que la infrecuencia no disimula; alguien que se nos hace por todos los medios posibles detestable hasta la náusea y a los que sin embargo, jamás amedrentaremos: la señora que se cuela con ademanes de condesa o marquesa en la línea de racionamiento, los niños desaforados que insisten en machacarle las espinillas con la displicente atención de sus creadores; personas o situaciones ante las que, a pesar de lo ingratas que nos resultan, no levantamos tan siquiera una ceja, pues ya sabemos de antemano que cualquier queja o protesta conllevará no sólo la amarga réplica del caradura, que se justificará con algún argumento peregrino en el cual él siempre ha llevado las de perder, y que para una vez que se despista y la vida le ofrece una leve ventaja, siempre ha de llegar algún meapilas a poner todo de vuelta en su sitio, sino, además el escarnio de verse expuesto a ese juego que el desvergonzado ha puesto en práctica.
Por eso, creo yo, mi padre decía que somos de la estirpe de Abel: uno agacha la cabeza ante gente así y no la levanta hasta que el inmoral y la incómoda situación que ha creado se esfuman.
Ahora bien – reflexiono en voz alta -, que para que globalmente pueda afirmar que sí, que somos un país de abelistas, también es justo mencionar que una parte de esa resignación con la que pasamos la existencia ha de tener su cucharadita de “caradura”, a partes iguales, nuestro natural perezoso y un racimo de envidia hacen el potpourrí perfecto de nuestra cultura.
Luis Gamones, La última novela sobre la Guerra Civil de otro país
Este es el blog de Raúl Quirós Molina, autor de varios libros de poesía y en proceso de publicación del libro de relatos Un hombre cae de un edificio También mantiene el blog de humor Mugu
1 Response to Para acabar de una vez por todas con este país
great
julio 8th, 2009 at 12:34
Totalmente de acuerdo con tu padre