In memoriam
(Antes de que se pongan a pedir aparece el mendigo C. Se coloca en el sitio donde antes estaba A. Es fundamental que el mendigo C no sea un carácter cómico de rasgos facilones, como por ejemplo, que tenga acento extranjero o se mueva de una forma particular. A y B le miran anonadados).
C – Una monedita… Caballero… Que guapa que es usted… Mucha felicidad para usted y su familia.
(A y B se miran entre ellos).
B – Éramos pocos y parió la abuela.
(C les ignora y sigue pidiendo).
A – ¿Eh?
B – ¡Chstt, tú!(C les ignora).
A y B – ¡Eh!
C – (Se gira muy parsimoniosamente hacia ellos). ¿Ocurre algo?(A y B se ríen con malicia ante la inocencia de C).
A – Y tú… ¿Tú quien te crees que eres?
C – Yo me llamo Iván. Estoy pidiendo.
B – Seguro que te llamas Iván.
C – Seguro.
A – No tienes cara de llamarte Iván.
C – Ya, mucha gente me lo dice.
B – Tienes cara de llamarte… ¡Macumba!(A y B se tronchan de risa. C, impasible, continúa a lo suyo)
A – ¡Eh!
B – ¡Eh!
A – ¡Macumba!
B – ¡Rey León!(C se levanta, se acerca muy tranquilo, pero amenazadoramente hacia los otros dos, que ahora dudan).
C – ¿Algún problema, caballeros?
B – No ninguno… Salvo que estás en mi sitio.
C – ¿Ah? ¿Ese es tu sitio?
B – Sí, ese mismo.
C – Que despistado soy.
A – Sí, Macumba, qué despiste.
C – Es que pensé que como estabais los dos ahí tan juntitos, no querríais que os molestase. (Vuelve a su sitio, A y B se separan, incómodos). Gracias señora… Gracias, caballero…A – ¡Es increíble el negro este! ¡Nos quita el trabajo!
B – ¡Oye tú! ¡Sí, tú! ¡Fuera de aquí!
C – ¿Y por qué tengo que irme?(A y B se tronchan. Les parece ilógico que un tipo negro les arrebate el puesto)
A – Porque te tienes que ir… ¿No te parece?
B – Sí, aquí no pintas nada… Además somos muchos.
C – Muy bien (No se mueve).
A – ¿Estás sordo? Que te vayas.
C – No.(B se levanta para forzarle, pero C se le anticipa. Tiene más seguridad en sí mismo).
B – (Se dirige a A). Va venga, échale.
A – ¿Yo? ¿Por qué yo?
B – Porque tú estabas aquí antes.
A – ¡Ah, no! Somos socios, ¿recuerdas? Para lo bueno y para lo malo.
B – Yo no me atrevo… Me da miedo el cabrón. ¿Has visto como nos ha mirado?
A – Y encima nos está quitando toda la limosna.
B – ¿Y si le decimos que se nos una?
A – Esa es tu solución para todo. ¿Y este de que hará, de adoptado?
B – Yo me voy a mear.
A – Eso déjame con el marrón a mí solo.(B desaparece en la Iglesia. A mira a C unos momentos, que sigue a su aire. Luego comprueba que B se ha dejado el pañuelo con el que pedía antes. Duda un instante y finalmente coge las monedas y se las guarda. Observa a C hasta que llega B)
B – ¿Todavía sigues aquí? Te estás buscando problemas, chaval. (Se percata de que le ha desaparecido el dinero.) ¿Eh? Qué coño ha pasado aquí, ¿donde está mi dinero? (A C). Qué espabilado eres tú, ¿no? Hale, venga, dame mi dinero.
(C le ignora)
B – Macumba, no me toques los cojones.
C – Yo no he cogido tu dinero.
B – No me vengas con historias. La guita, jefe.
C – Pregúntale a tu compañero.
B – Mi compañero es mi socio, y aquí el nuevo eres tú. Así que venga, no tengo ganas de discutir.
C – (A A) Dale el dinero.(A hace gestos como que él no ha sido)
B – Mi dinero, tío.
(C se levanta. Se acerca a A, le coge del pescuezo).
A – ¡Eh! ¡Eh! ¿Qué haces?
C – Dale el dinero.
A – ¡Qué dinero! Estás loco.(C le agita hasta que se le caen todas las monedas)
B – ¡Cacho cabrón! ¡Tú no tenías tanto dinero!
A – Era para que no te lo robara el negro este.Tres mendigos, RQM
(De pronto, suena un ruido de atmósfera -no sé cómo describir el ruido de la atmósfera, pero vamos ya me entendéis, como el sonido gutural que sale en varios discos de Pink Floyd-, y aparece EL OSCURO en escena, que será iluminado por un foco que le seguirá por dondequiera que vaya. Un poco de niebla estaría bien, pero vamos no es imprescindible, sobre todo si la producción es tacaña. Sobra decir que EL OSCURO tiene que ser un actor negro. Aunque suene racista, y no me voy a poner a dirimir sobre cuestiones absurdas de corrección política en una acotación. No blanco, ni mulato, tiene que ser netamente negro, con el pelo corto y rizado, gafas, llevar un cetro y una corona y una cazadora de alguna universidad. Todas las líneas de EL OSCURO están sacados de fragmentos de libros de Nietzsche, que aviso para evitar la inmundicia de la intertextualidad)
J2 – ¡El Oscuro! (se arrodilla rindiendo pleitesía) ¡Oscuro! ¿Puedo llamarte Oscuro?
EL OSCURO – Vuestro honor no lo constituirá vuestro origen sino vuestro fin
J2 – Oscuro, he venido desde el más allá, quiero decir desde el más allá de este escenario, he reñido con mis camaradas, he depurado mi ideología, me batí con tus dos guardianes, engañé al público, acabé con mi carrera profesional como actor sólo para poder hablarte.
O – Humano, demasiado humano.
J2 – Y ahora quiero que me ilumines. ¿Qué camino debo seguir para hacer la revolución?
O – El hombre es algo que debe ser superado, el hombre es un puente y no un fin.
J2 – (llorando de alegría, arrastrándose hasta sus pies)¡Gracias! ¡Gracias! ¡El Oscuro! ¡El Oscuro!
O – Los hombres no son iguales. Así lo dice la justicia; y ellos no pueden tener lo que yo quiero.
J2 – (se levanta) ¿Quiere eso decir que para hacer la revolución… que incluso después de la revolución, aún existirán las desigualdades sociales?
O – Te castigan por tus virtudes. Sólo perdonan sinceramente tus errores.
J2 – Ehrrr… ¿Y a qué errores nos enfrentamos?
O – ¿Tenéis valor? No el valor ante los testigos, sino el valor de los solitarios, el valor de las águilas que no tienen ningún dios espectador.
J2 – Sí, sí, valor tengo, pero volvamos a lo de los errores.
O – El que sabe que es profundo se esfuerza por ser claro; el que quiere parecer profundo se esfuerza por ser oscuro.
J2 – ¡Sí! Oscuro como tú, ¡claro!, digo, ¡oscuro! Bueno, sin quererte ofender, claro, digo oscuro.
O – (empieza a recitar mecánicamente) El hombre libre es inmoral, porque en todas las cosas quiere depender de sí mismo y no de un uso establecido.
J2 – Bueno pero, ¿qué pasa con la revolución?
O – Para vivir hay que ser un animal o un dios -dice Aristóteles-. Falta el tercer caso: hay que ser lo uno y lo otro; esto es, un “filósofo”.
J2 – Que sí, que vivir que si tal y que si pascual, pero ¿por dónde empiezo? ¿No tendrás un manual, un Revolución Para Tontos? ¿Qué debemos ser: marxista-leninistas, socialdemócratas…?
O – Esto es para desesperar: la historia nos enseña que ninguno de los grandes hombres ha triunfado sin un gran orgullo y una buena dosis de injusticia.
J2 – Oscuro, lo que dices es muy oscuro. ¿Lo puedes explicar mejor?
O – ¿Qué haremos para estimularnos cuando estemos fatigados y cansados de nosotros mismos? Unos recomiendan la mesa de juegos, otros el cristianismo, otros la electricidad. (J2 se retira extrañado) Pero lo mejor, mi querido melancólico, es “dormir mucho”, en el sentido propio y figurado. Así terminaremos por tener de nuevo nuestra mañana. Un alarde en la sabiduría de la vida es saber intercalar a tiempo el sueño bajo todas sus formas.
J2 – ¿Oscuro?Epitimia, LDL y RQM
