Una pequeña perla
I
Los dulces funcionarios juguetean con las palabras
como si fuesen hormiguitas
con paciencia
con tesón
con lírica
modulan su voz
ovalan los labios
y dicen “oh”
y quedan admirados
aplauden y rien con muecas de hiena
“denegar” dicen luego
y todos se miran complacidos
como quien observa trucos de magia
muchos de ellos
ignoran los significados
pero se extasían ante los moldes fonéticos
en que se insertan
sus sombras les miran
y les reprueban paternalmente
pero ellos siguen jugando
félices
al juego de la pronunciación
hasta que se acaba su recreo
y vuelven pataleando a su puesto
y lloran inconsolables
mientras clasifican y ordenan
sentencias de pena de muerteII
Los dulces funcionarios navegan cada día
un oceano de papeles
de pausas para fumar
de turnos de ventanilla
de cafés con leche y porras
como el cadáver que ve crecer
una miriada de gusanos
que van devorando su carne
y sus organos
y sus músculos
y sus calcetines
y sus tendones
y todas aquellas cosas que le hacían humano
sublimándole
ascendiéndole
tornándole ángel
o demonio
o espíritu
o esqueleto
y él rie y les aplaude
y los ve crecer y multiplicarse
y ve que eso es buenoIII
Los dulces funcionarios dormitan felices
al caer la tarde
tras de las compras necesarias
y algún que otro caprichito
que sin duda se merecen
se desperezan mientras abren el periódico
y leen sobre bombas nucleares
duelos a pistola al amanecer
o brotes democráticos espontáneos
meriendan té y mortadela
y repasan la suciedad de sus uñas
acumulada tras infinitas jornadas laborales
negra
oscura
escura
obscura
como la noche que se avecina
y que no presienten
en su dulce dormitar vital
del que a veces
alguno
en algún sitio
ya nunca más se despierta
Este mandalo para berrinche52 seguro que disfruta
bss