Blog de Raúl Quirós
In: relatos
6 may 2009Desde que perdió el trabajo lo veÃa tan derrotado, tan falto de ganas incluso cuando se llevaba un puñado de cacahuetes salados a la boca los sábados que habÃa fútbol, que una tarde decidió abandonar el quicio de la puerta del salón desde donde lo miraba con el cejo alzado y el labio inferior mordisqueado, y escribirle una carta de amor. Un segundo antes de lanzarla a la boca del buzón – después de algunas manchas de café y otros borrones – pensó en no firmarla. Asà lo hizo: rompió la carta y escribió enfervorecidamente una nueva declaración de amor, anónima. La llevo esta vez a Correos y preguntó cuántos dÃas tardarÃa en arribar y el funcionario dijo que tres dÃas, sin que su bigote vibrara con entusiasmo alguno. Tres dÃas en los que trató de comportarse con naturalidad, como si la naturalidad fuese algo propio del comportamiento, y algo debió funcionar, porque él siguió con haciendo de cada tarde una tarde de domingo y abriendo en canal sus bolsas de panchitos sobre la mesita del salón. El dÃa que habÃa de llegar la carta, ella se excusó diciendo que tenÃa muchÃsimo trabajo en la oficina y que volverÃa más tarde de lo habitual: asà le darÃa tiempo de sobra para leer y meditar sobre la carta. Pasó la tarde con una amiga, quien la encontró más inquieta que de costumbre, y ella, entre tanto, sólo suspiraba y suspiraba como la enamorada anónima que se habÃa inventado.
Cuando abrió la puerta de casa se lo encontró de pie en el salón, leyendo las hojas de papel. Tosió para que se percatase de su presencia y él, con un gesto brusco, escondió las carta entre facturas y recibos. Se giró y le abrió los brazos de par en par, con una sonrisa tan gigantesca como falsa
- ¡Cerdo! ¡Canalla! – gritó ella. Y salió de la casa dando un portazo.Antonio Vélez, Abcesos directos
Este es el blog de Raúl Quirós Molina, autor de varios libros de poesÃa y en proceso de publicación del libro de relatos Un hombre cae de un edificio También mantiene el blog de humor Mugu