Archive for Marzo, 2009

Fragmento

Mar 30 2009 Published by raulquiros under teatro

I
PRESO – Tengo hambre.
CARCELERO – ¿Perdón?
PRESO – Hambre.
CARCELERO – ¿Qué es eso?

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Pajaritos y pajarracos.

Mar 28 2009 Published by raulquiros under poesía

Pájaro del aire en lo extenso
al vacío con tus alas rotas.

Cómo será la luz fuera de sí.

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Un poema y un vídeo de Kay Ryan

Mar 25 2009 Published by raulquiros under poesía, traduccion


The Poet's View– Kay Ryan en Yahoo! Video

Una persona me escribió: me encanta tu poema “Home to Roost” pero quizá hay algo que deberías saber. Nos dedicamos a la cría del pollo y tienes que saber que los pollos en realidad no vuelan.
Kay Ryan

Home to Roost

The chickens
are circling and
blotting out the
day. The sun is
bright, but the
chickens are in
the way. Yes,
the sky is dark
with chickens,
dense with them.
They turn and
then they turn
again. These
are the chickens
you let loose
one at a time
and small—
various breeds.
Now they have
come home
to roost—all
the same kind
at the same speed.

Hogar en el que posarse
por Kay Ryan

Los pollos planean en círculos
y ocultan el día. Brilla el sol
pero los pollos están en camino. Sí,
el cielo se ha oscurecido densamente
con los pollos.
Las aves viran
y viran.
Estos son los
pollos que dejaste sueltos
uno a uno,
cada cual
de una raza
menor y distinta.
Ahora han vuelto al hogar
en el que posarse
todos de la misma condición
todos en el mismo vuelo.

N. T.: Este poema es un caso de poema complicado de traducir porque hace uso de la expresión idiomática “The chickens come home to roost“, que vendría a ser algo así como: “Quien siembra vientos, recoge tempestades” o “De aquellos polvos, estos lodos“. La propia poeta cuenta en el vídeo que el poema fue pensado en un momento en que muchas decisiones estúpidas que había tomado en su vida se volvían ahora contra ella.

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El segundo libro

Mar 24 2009 Published by raulquiros under poesía

P – ¿Cómo se sintió al publicar su primer libro?
R – A eso no puedo responderle. Sin embargo sí puedo decirle cómo me sentí al publicar mi segundo libro. No entiendo a quien reniega de su primera obra: en casi todos los casos un primer libro da la medida lírica y poética de lo que un autor puede alcanzar a escribir. En las primeras obras, precisamente por los excesos, oscuridades, criptografías y valles expresivos, es donde uno queda irremediablemente magnetizado a su propia escritura. Magnetismo que es a su vez un alejamiento, una distancia, algo así como el spin del electrón – si me permite el símil – en la cual una partícula está separada del núcleo por la misma razón por la que se une a éste.
Sin embargo, en el segundo libro, la línea intelectual, sentimental, emotiva de la escritura conoce una quietud que puede derivar en la apatía del resacoso, quien no puede dar más de sí porque su propia embriaguez le ha vencido. Cuando tuve mi segundo libro entre las manos me pregunté si de verdad iba a ser escritor o si aquel era mi epitafio.

Entrevista con Charles Banville, Time Magazine

Juan Enrique Palacios acaba de publicar su segundo libro a través de Bubok, El abrazo de los peces. Os dejo con algunos fragmentos del libro que podéis comprar aquí:

El abrazo de los peces, Juan Enrique Palacios

EL OJO TE VE
El ojo te ve, esconde tu ira que el ojo te ve
píntate el esmero con tintas de odio
y esconde en la vuelta de lo que te espera
la rabia, el odio, la cara del perro
que llevas dentro
El ojo te ve y no digas nada
no se lo cuentes a nadie ni des en la espalda
palmadas de aliento cuando tú estás detrás
ni uses la violencia para cocinar a fuego lento
una historia que siempre paseas desde dentro
Te sientes de ayer, estás acabado
vuelves a empezar a forrar con escayola
los sentidos de un olfato que has perdido en los lavabos
vuelves a empezar una obra de arte
con todas las mentiras que amasaste
por intentar controlarte
Estás hasta los huevos de rehacerte desde dentro
de empezar a construir alguna historia
inundada con cerveza de los bares más crueles
de los sitios más inmundos, sin pasar por los cuarteles
ni siquiera por iglesias, prisiones ni paredones.
El ojo te ve…

Juan Enrique Palacios

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…τὸ γὰρ αὐτὸ νοεῖν ἐστίν τε καὶ εἶναι…

Mar 23 2009 Published by raulquiros under reflexiones, teatro

Pequeña pieza teatral

Título:

Los problemas en la traducción del fragmento de Parménides
“…τὸ γὰρ αὐτὸ νοεῖν ἐστίν τε καὶ εἶναι…”

Escenario:
Pues lo mismo es ser y pensar (Identidad. No son lo mismo por lo mismo que la tierra es tierra en tanto que el cielo es cielo y por eso hay unidad pero no identidad).
Ser y pensar son una y la misma cosa (Se toma el ser por lo ente).
Una misma cosa es ser y pensar (El ser por lo ente).

Posibles soluciones:

SerPensar.
PenSer.

o bien:

ESCOLÁSTICO
He visto algo.

HERMENEUTA
¿Dónde?

ESCOLÁSTICO
En ningún lugar.

HERMENEUTA
¿Cuándo?

ESCOLÁSTICO
En ningún momento.

HERMENEUTA
¿Cómo era?

ESCOLÁSTICO
No lo sé.

HERMENEUTA
Entonces ¿de qué cojones estamos hablando?

ESCOLÁSTICO
De la nada.

HERMENEUTA
La nada no es. No puede ser pensada.

ESCOLÁSTICO
Yo la estoy pensando.

HERMENEUTA
Sólo cabe pensar sobre lo que es.

ESCOLÁSTICO
Luego la nada “es”.

HERMENEUTA
No, la nada no es.

ESCOLÁSTICO
Entonces ¿cómo es que puedo pensar en la nada?

HERMENEUTA
Porque piensas en el ser de la nada, ergo en el ser.

ESCOLÁSTICO
Puedo pensar en la nada porque es lo contrario al ser.

HERMENEUTA
El ser no tiene contrario.

ESCOLÁSTICO
Sí, lo tiene, es la nada.

HERMENEUTA
¿Cuál es entonces el contrario de un pepino?

ESCOLÁSTICO
No tiene contrario.

HERMENEUTA
Luego no es cierto que el ser tenga un contrario.

ESCOLÁSTICO
Son cosas distintas.

HERMENEUTA
¿Qué quieres decir?

ESCOLÁSTICO
Que el ser y el pepino son cosas distintas.

HERMENEUTA
¿Quieres decir que el ser es una cosa y el pepino es otra?

ESCOLÁSTICO
Así es.

HERMENEUTA
Ambas cosas son. Como pepino que es, no puede no ser.

ESCOLÁSTICO
Estoy de acuerdo, pero el pepino no es el ser.

HERMENEUTA
Entonces que es.

ESCOLÁSTICO
Un pepino.

HERMENEUTA
Y entonces qué es el ser.

ESCOLÁSTICO
Lo que hay.

HERMENEUTA
¿Es que no hay pepinos?

ESCOLÁSTICO
Son parte del ser.

HERMENEUTA
Luego el ser tiene partes.

ESCOLÁSTICO
Eso es.

HERMENEUTA
¿Y cómo puedes concebir un ser a medio hacer?

ESCOLÁSTICO
¿No has pensado en la semilla de la que crece un árbol?

HERMENEUTA
La semilla es.

ESCOLÁSTICO
Pero el árbol no podría llegar a ser si no es por la semilla.

HERMENEUTA
El árbol también es, no veo tus razones.

ESCOLÁSTICO
El árbol no podría ser sin la semilla.

HERMENEUTA
Luego la semilla es un medio árbol.

ESCOLÁSTICO
Así es.

HERMENEUTA
Pero la semilla ya es una semilla. ¿Cómo una cosa puede ser y ser a medias al mismo tiempo?

ESCOLÁSTICO
¿Quieres decir que la semilla y el árbol son la misma cosa?

HERMENEUTA
No. La semilla es, y el árbol es.

ESCOLÁSTICO
Luego la misma cosa.

HERMENEUTA
No, la semilla es semilla, el árbol es árbol.

ESCOLÁSTICO
Da igual. El ser es todo lo que hay, y la nada lo que no hay.

HERMENEUTA
La nada no puede ser, te repito. Pero aún así qué me dices del amor.

ESCOLÁSTICO
No es, es evidente.

HERMENEUTA
Por qué.

ESCOLÁSTICO
Porque el amor no existe.

HERMENEUTA
Sí que existe.

ESCOLÁSTICO
Explícate.

HERMENEUTA
Mira, a m o r.

ESCOLÁSTICO
Eso es una palabra.

HERMENEUTA
Es que acaso las palabras no existen.

ESCOLÁSTICO
Entonces la nada existe como palabra.

HERMENEUTA
La nada no es. Ser y existir son cosas distintas. Si existe es porque en el lenguaje es.

ESCOLÁSTICO
Entonces el amor no existe. Es contradictorio.

HERMENEUTA
¿Qué contradice?

ESCOLÁSTICO
La realidad.

HERMENEUTA
La realidad son las palabras con significado.

ESCOLÁSTICO
Pues dame el significado de amor.

HERMENEUTA
Se desvela por sí mismo.

ESCOLÁSTICO
Claro, entonces ¿cómo se desvela la palabra catordice?

HERMENEUTA
Catordice no es, porque es una palabra sin significado.

ESCOLÁSTICO
¿Cómo estás tan seguro?

HERMENEUTA
Nadie conoce la palabra catordice.

ESCOLÁSTICO
Yo sí.

HERMENEUTA
Eso no significa que sea lenguaje.

ESCOLÁSTICO
Entonces un paleto no puede saber lo que es la realidad.

HERMENEUTA
Si posee lenguaje sí.

ESCOLÁSTICO
Pero no conocerá la realidad que yo conozco.

HERMENEUTA
Por fortuna, su realidad será la de su lenguaje.

ESCOLÁSTICO
Luego si conoce menos palabras, conocerá menos realidad.

HERMENEUTA
¿Cómo una realidad puede ser conocida en mayor o menor medida si ésta sólo se da en el lenguaje?

ESCOLÁSTICO
Nombrando más cosas.

HERMENEUTA
Nombrando más cosas sólo consigues nombrar más cosas. El lenguaje no construye la realidad, el lenguaje es la realidad.

ESCOLÁSTICO
Entonces porqué me has recriminado al principio que no supiera expresar lo que quería decir.

HERMENEUTA
Porque no lo podías efectuar a través del lenguaje.

ESCOLÁSTICO
Pero ahí está.

HERMENEUTA
¿Dónde?

ESCOLÁSTICO
No lo sé.

HERMENEUTA
Si no lo sabes, ¿cómo es posible que lo sepas al mismo tiempo?

ESCOLÁSTICO
Es inexpresable.

HERMENEUTA
Entonces no existe.

ESCOLÁSTICO
Sí existe, pero no se puede decir.

HERMENEUTA
¿Cómo es eso?

ESCOLÁSTICO
Si aquello de allí, que se llama perro, digo: eso de ahí, la cosa existe.

HERMENEUTA
Claro que sí, has dicho “eso de ahí”.

ESCOLÁSTICO
Entonces cuando hablo de la nada dando esos rodeos, también existe.

HERMENEUTA
¿Cuál es el ahí de la nada?

ESCOLÁSTICO
Ninguno.

HERMENEUTA
Entonces, ¿cómo puede existir lo que no tiene ahí?

ESCOLÁSTICO
Pues… no lo sé, la verdad.

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Tú no conoces a Don Denís Hara

Mar 20 2009 Published by raulquiros under relatos

Hasta ahora me he dedicado a describir muy someramente las motivaciones y pareceres que me llevaron a mis primeros crímenes. No me cabe duda de que el lector de estos manuscritos podría levantar mordazmente una ceja y concluir que todo lo aquí argumentado para la justificación de lo que yo considero hazañas morales no son más que una recapitulación de falacias para librarme del intolerable cinismo que sufre un ignorante que es consciente de su condición.
Sin embargo, creo haber señalado anteriormente – y si no, lo hago ahora – que estos primeros pasos para la extirpación de los errores éticos del mundo son abruptos e incluso artificiosos. Y lo son porque, hasta el momento, los dos asesinatos consumados y la tentativa fallida de la meretriz han sido meras contingencias empíricas, fruto de la experiencia más directa y carnal con las circunstancias concretas – quiera decir esto lo que quiera decir, vaya. Bien es cierto, añado, que una filosofía práctica del asesinato no puede sumirse ad infinitum en pareceres, opiniones, etcétera, sino en tesis. Sé ahora que esta falta de sutileza conceptual fue causada por la incomprensión de ciertas situaciones, y no fue sino a partir del tercer asesinato cuando puedo identificarme sin pecar de vano como “verdadero asesino moral”. Son pertinentes al caso algunas consideraciones sobre las raíces de mis anteriores obras.
La primera es que actuaba conforme al deber y no por deber, es decir, aunque existía en los ajusticiamientos (“ajustamientos” a la realidad, que diría Zubiri) una causa moral, no se hallaba en el fondo de los mismos buena voluntad, sino engreimiento y pretensión, tan propias y naturales del principiante como del versado. Segunda, y más importante que la primera, que el deber por el que se motivaban mis actos no era ni mucho menos una necesidad de acción por respeto a la ley – y esta revelación la comprendí minutos antes de que mi tercera víctima expirara.
Antes de que lancen vituperios contra la pedantería subyacente a estas últimas reflexiones, permítanme aclarar algo sucintamente: ley no es la ley jurídica, sino la ley universal que, por refererirla vulgarmente, es válida para cualesquiera seres provistos de razón, y que viene a ser el cascarón dentro del cual se cobija primeramente el deber, y seguidamente todas las morales prácticas.
Para no revolver más aún esta reflexión y pasar directamente a las consecuencias de esta iluminación en mi historiografía, lo resumiré en dos puntos:
- Que la ley universal implica actuar como si quisiéramos que los actos propios fueran ejemplo para el resto.
- Que no siempre actúa uno por deber con gusto.

La situación de mi tercera obra, pues, se presenta así: hallábame yo en una interesante conversación con una de mis pretendientes cuando se me ocurrió plantearle la siguiente cuestión:
“En el supuesto de que dos pretendientes de fisonomía y caracteres totalmente idénticos, a los que sólo diferenciara su nivel socioeconómico o, más si cabe, sus posesiones, ¿cuál sería la norma o fundamento – perdóname la expresión – que te harían aceptar los encantes y bondades de uno o de otro?”
A lo que ella respondió:
“Claramente me decantaría por el de mayor status. Planteándome incluso el imposible de dos almas y cuerpos indiferenciables – cosa a todas luces ridícula – es hecho seguro que la felicidad espiritual con uno y otro será la misma, al igual que la terrenal; mas la circunstancia económica puede procurar pequeños placeres que, sin saberlo a ciencia cierta, podrían agrandar mi felicidad en particular, y por extensión del vínculo que me uniría con mi amante, la de él.”
¡Ay, si yo no hubiera tenido minutos antes esas revelaciones sobre la filosofía moral pura! Con toda seguridad podría mi amante estar aún viva o, en el peor de los casos, muerta por una motivación errada. Porque es aquí donde el neófito comete, a la manera del que tropieza en una apertura de ajedrez, el error teórico, aduciendo que los cortes en el gaznate son consecuencia del “apego disimulado a lo material”. ¡No y no! El materialismo ha estado presente siempre en lo amoroso: no pensemos que porque unos ojos o unas manos sean miel para la boca del poeta dejan de ser materiales. El despropósito del argumento es de matiz ontológico: el amor, venga de una idea, de la intuición o de una manifestación divina, siempre reposa sobre un principio: la reciprocidad entre las dos o más personas participantes. No caben, por tanto, otros objetos o entidades ajenos a los amantes , puesto que estaríamos desviándonos hacia el fetichismo (primer error ontológico); y en el supuesto caso de que uno de los participantes considerara esta clase de relación fetichista no existiría la reciprocidad, puesto que el objeto amoroso se dividiría en objeto amado-persona amada (segundo y definitivo error ontológico).
Luego, ¿cómo desear, por desidia, que el amor que todo ser racional intuye degenerara en burdo fetichismo? ¿Cómo no impedir que ello se convirtiera en la ley universal? No existía otro remedio que enfrentarse a la elección: o seguir viviendo en la opinión, la ilusión y el engaño de los sentidos o pretender la verdad moral, aun a costa de no alcanzarla nunca y morir antes siquiera de vislumbrarla. La elección se impuso y mi querida agonizando entre mis brazos preguntaba:
“¡Oh, querido! ¿Por qué?”
y yo contesté, al tiempo que ella expiraba:
“Por respeto a la ley universal”.
Don Denís Jara, asesino moral. Jean Travais

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Los EMOs feroces – Tienes un problema

Mar 16 2009 Published by raulquiros under reflexiones, relatos

Los EMOs ferocesTienes un problema

Tienes un problema
cuando sabes qué es un inhibidor de monoaminooxidasa.
y que un IMAO no te arreglará la vida,
ni te regará las plantas,
ni te buscará el trabajo de tu vida,
ni te presentará a la madre de tus hijos,
ni mejorará genéticamente a tus propios churumbeles.

Tienes un problema cuando te retira la cara
y tu baba gotea sobre su mejilla
y ella te dice,
lo hicimos, lo hicimos
y ya está.

Tienes un problema cuando escuchas y escuchas
hasta que te sangran los dedos
de frotarte las sienes.

Tienes un problema
cuando cada objeto
es una amenaza atroz.

Cuando un perro rabioso
te ladra en las entrañas.

Tienes un problema
cuando sueñas con que te señala
la mismísima Muerte
y al despertar
prefieres seguir durmiendo.

Tienes un problema cuando haces
lo mismo durante doscientos doce días,
y no te parecen suficientes.

Tienes un problema cuando sabes que tienes un problema
y el problema es que tienes un problema
y el problema es que tuviste un problema
y el problema es que tendrás ese problema
y el problema te absorbe
como un terrón de azúcar
el café de la mañana
y no te importa,
no te importa,
no te importa más,
no te importa
no te importa más…
lalalalalalalá.

[...] Desde Heidegger se podría decir, aunque suene muy paradójico, que de lo que se podría tratar, sin que esto se deba entender como una receta o algo así, es de cuidar de la nada (y no simplemente aceptar el nihilismo), pero cuidarla realmente y no destrozarla convirtiéndola en algo, en una o muchas cosas. Si la democracia atendiera a su principio seguramente no tendría otro camino – después de todo el derecho, cuya fundamentación no remite a nada exterior a él mismo, es el reino de la nada, que no es otra cosa que el reino de la ley (frente a la naturaleza o mejor, cuando la naturaleza se ha vuelto ley) [...]
La pregunta por HeideggerColoquio Leyte – Martínez Marzoa (Círculo de Bellas Artes)

— Todo lo que le he contado es mentira. No voy a celebrar mi aniversario próximamente, ni me regalarán un reloj. No tengo prometida tan siquiera. Sólo soy el hijo de un simple taxista… ¡Pero es tan duro! Muevo personas de un lugar a otro de la ciudad, a veces, incluso a través de la provincia, callejeo como una rata por entre los barrios más pobres y también por entre los más ricos. Soy un nómada que recorre el mundo en cuatro avenidas: los suburbios chinos, los latinos… ¿Y qué, después de todo? Usted, y yo, hemos pasado todo el trayecto sin decirnos nada. Luego, usted me pagará el viaje y yo haré el camino de vuelta, también en silencio. No silbaré aquella cancioncilla (¿a quién?). Lo cierto es que transporto cosas con caras y manos, eso es todo, y, no obstante, yo ardo en deseos de saber qué ocurre, por qué van de aquí allí, del parque a las afueras: ustedes, que pueden tomar un taxi. Estoy ávido de nuevas vidas. Quisiera formar parte de esos pequeños viajes, minúsculos viajes y de sus causas, querría yo también viajar un poco con mi taxi, con ustedes. Y, sin embargo, heme aquí: llegaré a casa, besaré a mis padres, me ducharé, cenaré, fumaré una pipa junto a mi progenitor y dormiré hasta el día siguiente. ¿Quién querría ser el taxista de un taxista? Por eso me invento anécdotas sobre mi vida, porque yo hallo fascinante a cual viajero por corta que sea su compañía. ¿Cómo podría pedirles algo que no se cobra en dinero? ¿Cómo calcular el precio de algo que no tiene valor? Lo terrible es que no dejaría de cobrar una carrera a cambio de una buena historia. Así de franco soy, amigo mío. Creerá que soy un hipócrita.
MorxJavier Villaseca

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En la cueva, con los osos.

Mar 08 2009 Published by raulquiros under reflexiones, relatos

Este soy yo, saludando a dos visitantes con mi hermano al fondo, sediento, cansado, recién levantado en la primera mañana de marzo, fotografiado, dibujando un gesto melancólico con la zarpa, alegre, destruído, afanoso, asmático, genuino, acabado, rabioso, enfermo, desasosegado, ansioso, desnutrido.

Si se incrementa la resolución de la fotografía se podrán ver los restos de algunos cacahuetes colgando de mi pelaje, también en la charca donde ya no bebo. Justo después de esa foto me arrastré hasta la cueva y permanecí allí todo el día, sin comer, sin dormir, sin beber agua, sin lavarme, sin sábanas, sin colchón.

Y así permanecí todo el día y toda la noche abandonado, desconsiderado, esperanzado, herido.

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La historia del Zoo

Mar 05 2009 Published by raulquiros under poesía, reflexiones

Una luz rosada que se salía de la arena interrumpió mi tristeza. Eran las piedras. La luz duró sólo un instante, y a veces dudo que fuese producto de mi amargura. Sequé mis lágrimas y me senté donde solía hacerlo el viejo. Quité la arena que cubría las piedras y, en ese instante, un inmenso caudal de paz y de alegría invadió mi alma; el hambre y la sed desaparecieron; el calor se apagó para siempre. Me quedé sentado, contemplando extasiado aquellas misteriosas piedras.
Desde entonces vigilo las piedras, y espero el regreso del anciano.
Sha’lam, Historias.

Otra forma de aburrirte III

soy un hijo de puta
y pienso en todos mis padres
me siento con ellos
en el bar
donde beben y vuelven a beber
berrean atosigan violan
con palabras a la camarera
que no tiene el bachillerato
y solo sueña con tirarse
en la piscina de gran hermano
salir en la interviú

me siento en el bar
les digo que yo estoy recuperado
que seguí los doce pasos
de alcóholicos anónimos
y me tomo un acuarius
entre sus malolientes botellines de mahou

esto es un acto de rebeldía
de individualismo feroz
de untarles en la cara
que soy mejor que ellos
que soy mejor que ella
que soy mejor que yo mismo
que soy mejor que el mejor

y luego vuelvo a mi casa
y pienso en las tetas de la camarera
y pienso en Baudalaire
y en la poesía
y concluyo
que todo todo es mentira
y que por ello
soy un hijo de puta

Johnny no cogió su fusil para volarse la cabeza, no, Ricardo Ponce

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Dos formas de matar de aburrimiento.

Mar 02 2009 Published by raulquiros under poesía, teatro

Forma 1

la poesía es un arma cargada de aburrmiento.

piedra sobre el sol

nuestros pies desnudos, la yerba mojada

j
u
n
t
a
mos
nuestros cuerpos diamantinos
bajo el peso insólito
de la luz

la carne es un rumor
de tumultos

te vi engendrando labios
donde los meandros se pierden en alfeñiques
de cristal

un cardumen de amapolas se agita en mis entrañas

Marilyn Monroe me fait une pipe dans la nuit

soy todo nácar y obsidiana
hijo espurio de las ninfas

alquitrán, barro

el llanto de un perro malherido

Beatriz Gonzalez Prieto, La oscuridad de nuestra soledad (treinta variaciones puntuales sobre un tema póstumo de Mendehelsson y un réquiem fortuito).

Forma 2

(Luz de fondo. Aparece Kohl vistiendo sólamente un sombrero vaquero y una cartuchera con balas y un revólver. Camina como John Wayne hasta el fondo de la escena. Después se gira, como en un duelo y saca el arma apuntando al público. Se echa a reír. Llora. Se echa a reír. Llora. Guarda el arma en su cartuchera. Se rasca los testículos. Se los rasca cada vez más furiosamente hasta que termina masturbándose. Cuando está a punto de correrse para de improviso).

Kohl – Yo soy Kohl. Soy un personaje de esta obra. No sé cómo he llegado aquí, tampoco tengo por qué explicarlo. Pero lo voy a explicar. Soy una metáfora de una realidad humana. No me refiero a las realidades humanas de las que hablan en libros sesudos de Kant o Szasz, o en otras obras de teatro más sesudas: hablo de la realidad real. La que nos toca sufrir. La que nos toca sufrir a los de aquí abajo, en nuestras piernas (se toca las piernas), en nuestros brazos (se toca los brazos), en nuestros codos (trata de chuparse un codo, pero no lo consigue)… Jajajaja. Lo que voy a hacer ahora quizá les sorprenda, pero no por ello deben levantarse de sus asientos. Sólo trato de epatarles. ¿No saben lo que es epatar? (Al público, siempre) ¡GILIPOLLAS! ¡TODOS VOSOTROS! ¡AHÍ SENTADOS; CONSUMIDORES DE TELEBASURA! ¡JAJAJAJAJA! (sale Claude, una chica que está desnuda y comienzan a hacer el amor).

Claude – ¡Dios mío, me está violando! ¿Es que nadie va a hacer nada? ¿Es que esto no es real? ¿Es que no sienten piedad por mí? Soy una mujer maltratada y violada, aquí, delante del público, ustedes y nadie dice nada. Nadie se pone a llorar. ¡Que alguien haga algo, rápido!

(Telón)

Tomás Barrionuevo, Los donettes que desaparecen

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