El proceso de creación IV

In: poesía|reflexiones

18 feb 2009

No, entiéndeme, no soy de esos hombres afeminados que viven en un mundo de ensueño y que piense que tú eres su hombre ideal, y que atiborrarán tu teléfono móvil de mensajitos absurdos, y te escribirán poemas, y reposarán su cabeza lacrimosa sobre tu pecho grueso y hablará de sus anteriores novios, y del daño irremediable que le han hecho, y de que las cicatrices del corazón no se puede curar (puag, hasta yo mismo me detesto por ser capaz de decir algo así). Pero creéme, y no pienses que estoy loco, y mucho menos loco por ti, que cuando digo que, de repente, comienzo a ver señales, rasgos y símbolos que me recuerdan a ti, no estoy haciendo una metáfora. Es que de verdad pienso que tú mismo lo vas dejando adrede por la ciudad, en mi oficina, incluso en canciones que he escuchado cientos de veces escucho tus ironías, tus despistes, tu ingenuidad, tu ternura. ¿Enamorado? No creo que esté enamorado. El tipo de amor que tú y yo tenemos hay que inventarlo, de cero, desde la destrucción misma de nuestros universos en colisión. Por eso fracasamos constantemente. Por eso te pienso con amargura. Por eso nos queremos, tú y yo.

Aventuras y desventuras en un armario, Rodrigo Batueca

 

“Acaso no se comprenden
tus pies de barro con aquel futuro
que imaginaste en la región desértica [...]”

¿Cómo asimilar, humanamente y de una vez por todas, lo que quieren decir expresiones vulgares como “caminar hacia el futuro”? Es una sentencia terrible. El verbo y su preposición ya determina un espacio físico a recorrer, una geometría, “futuro” refiere a un tiempo. Caminar hacia el futuro es restringirse a una arquitectura cartesiana, a la vectorización, X(t), Y(t), Z(t).

El lector avieso, cínico, que hiede a biblioteca rancia y edición facsimil reprochará: “se hace camino al andar.” Andar, sí, eso no es “caminar hacia el futuro”. Andar, desnudamente, es vagar sin dirección completa, desconocido, perdido, aleatorio, mortal.

El que “camina” hacia el Futuro ya establece su condición: irse despedazando, desmembrando, descascarillando, deshelando, como una estatua con pies de barro, en su camino. Y así se disolverá cuando su ansiado Futuro llegue (“que al final del camino no hay nada“).

¿Se pueden comprender los pies de barro en un territorio que no existe? Quizá “corresponden”, por su lógica encajaría mejor.

1 Response to El proceso de creación IV

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yaiza

febrero 18th, 2009 at 19:30

“pies de barro” caminando hacia un futuro cierto o ¿incierto?al final no hay nada, pero los momentos vividos hasta llegar Wua.

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About this blog

Este es el blog de Raúl Quirós Molina, autor de varios libros de poesía y en proceso de publicación del libro de relatos Un hombre cae de un edificio También mantiene el blog de humor Mugu