Flunitrazepam
(extraÃdo del a Wikipedia)
Desired effects
[...]
The main pharmacological effects of flunitrazepam are the enhancement of GABA at the GABAA receptor. Like other benzodiazepines, flunitrazepam’s pharmacological effects include sedation, muscle relaxation, reduction in anxiety, and prevention of convulsions.
Adverse effects
[...] Thus flunitrazepam and other benzodiazepines cause a deterioration in sleep quality.
Suicide
[...] In studies in Sweden, flunitrazepam was the second most common drug used in suicides, being found in about 15% of cases.
Drug-facilitated sexual assault
[...] Flunitrazepam is known to induce anterograde amnesia in sufficient doses; individuals are unable to remember certain events that they experienced while under the influence of the drug. This effect is particularly dangerous when flunitrazepam is used to aid in the commission of sexual assault; victims may not be able to clearly recall the assault, the assailant, or the events surrounding the assault.
El flunitrazepam o el Rohipnol es un sÃmbolo de la contradicción médica, y más especÃficamente, psiquiátrica. Como todas la benzodiacepinas, su cometido es el alivio sintomático de estados de ansiedad graves pero los efectos adversos incluyen, en no pocas ocasiones, los mismos efectos que pretenden soliviantar.
La ansiedad quizá se entienda mejor desde su raÃz latina, angustia.
El Rohipnol también se le ha llamado la rape drug puesto que su ingesta produce amnesia anterógrada y mezclada con alcohol desprovee de voluntad y capacidad de recordar lo sucedido a la vÃctima de una violación. Fue muy famosa en colegios mayores universitarios, y creo un pánico social que llevó a su prohibición en EE. UU.
La angustia es un miedo desplazado, un mecanismo psicofisiológico “erróneo”: las fobias, las neurosis, etcétera son reacciones desproporcionadas a situaciones que, en principio, no suponen un peligro inmediato (fÃsico) al que las sufre.
Haz caso ya, no te alejes, el diácono
que ruge en el interior de la piedra
que guardas en el interior del estómago está
clamando desde los cimientos de tu ser.
Lo más enervante, lo que más me hunde de estas petites fetes que nos marcamos, es cuando a las seis o siete de la mañana, en ausencia del alcaloide con yeso o de alguna sustancia que haga mi conciencia más persistente allá de las dos de la tarde, aparece mi padre, dentro de mÃ. Tengo el padre, decimos. Ahà es cuando se acaba esa obstinación de nuestra psique en permanecer fuera del espacio y el tiempo. Uno deja de flotar en las conversaciones enrarecidas por el tabaco y el etileno de cocaÃna enturbiando orquestralmente los receptores dopamÃnicos y se proyecta (no siempre de una manera puramente mental, todo depende de la intensidad de la juerga corrida) en frente de ti: un amigo vomitando, la chica que querÃas tirarte con la sombra de ojos corrida y el pelo apestando a tabaco, un completo desconocido que te invita a un tiro justo cuando empieza a amanecer. Piensas, entonces, en qué pensarÃa tu padre si te viera en ese momento. Y entonces, ante la terrorÃfica imagen de tu viejo levantando una ceja, reprobándote, con esa expresión asquerosa con la que parece decir: tú sabrás lo que haces, entonces, es cuando más sentido aceptar ese tiro. Asà que bajas la cabeza, tú también. Y asà matas al padre por media hora más.
Historias del Kronopios, Julio Mañas.
El diácono es la prueba de la ausencia directa de Dios pero la permanencia de su legado: la Ley. Él -el dÃacono- es el representante, el depositario de la moral que rige la costumbre. Y como tal, no habla desde el corazón -puesto que el corazón no habla lenguaje alguno, Dylan Thomas
[...] I have been told to reason by the heart,
But heart, like head, leads helplessly [...]
Should lanterns shine.
Sin embargo, “interior” se repite en dos versos contiguos y no destruye, anula, la capacidad lÃrica de la estrofa entera. El interior de la piedra es lo que el estómago a los cimientos del ser: una tautologÃa. El ser dentro del ser.
La paradoja de Russell (el cuento del barbero)
En un lejano poblado de un antiguo emirato habÃa un barbero llamado As-Samet diestro en afeitar cabezas y barbas, maestro en escamondar pies y en poner sanguijuelas. Un dÃa el emir se dio cuenta de la falta de barberos en el emirato, y ordenó que los barberos sólo afeitaran a aquellas personas que no pudieran hacerlo por sà mismas. Cierto dÃa el emir llamó a As-Samet para que lo afeitara y él le contó sus angustias:
En mi pueblo soy el único barbero. Si me afeito, entonces puedo afeitarme por mà mismo, por lo tanto no deberÃa de afeitarme el barbero de mi pueblo ¡que soy yo! Pero si por el contrario, no me afeito, entonces algún barbero me debe afeitar ¡pero yo soy el único barbero de allÃ!
El emir pensó que sus pensamientos eran tan profundos, que lo premió con la mano de la más virtuosa de sus hijas. AsÃ, el barbero As-Samet vivió por siempre feliz.