Esparcid mis cenizas en Eurodisney

In: teatro

6 feb 2009

Creí que era exclusivo de algunas ópticas o bares de moda y me equivoqué. Cada vez son más los comercios que presentan el mismo aspecto: asépticos, inodoros, colores puros, casi sin nada que exhibir, con los productos ocultos y música envolvente, anulando la imagen que uno tiene de un comercio o tienda, como si entrar a comprar fuera un acto que ruboriza tanto al comprador como al vendedor. Los productos son casi translúcidos y no sabes bien dónde estás. Manzanas tan lustrosas y escasas o chaquetas tan perfectas que uno ya no sabe si ha entrado a una frutería, un bar, una tienda de ropa o de ordenadores.

Los dependientes visten como en antiguos filmes del futuro y los camareros igual. Todos tienen el pelo como recién salidos de la peluquería. Y están morenos los doce meses del año o el tiempo que dure su contrato.Sólo en el momento de pagar y meter en la bolsa lo que habías comprado te dabas cuenta de dónde estabas metido, en qué clase de establecimiento.

El rasgo característico del nuevo comercio es la confusión de géneros.

Si tienes un restaurante, debe parecer una tienda de zapatillas.
Si tienes una tienda de zapatillas debe parecer una de lámparas caras.
Si pones un negocio de lámparas debes intentar que parezca a un lugar de tatuajes y piercing.
Si quieres vender perfumes tu tienda debería confundirse con una de vinilos para DJ.
Un restaurante japonés debe tener la apariencia de un sex shop.
Y una tienda de sofás debe simular ser una tienda de ropa interior.
Y la tienda de ropa interior debe hacerte creer que estás allí para comprar tes de la India.

Hoy entré en un local de estos y no supe si pedir un Dry Martini o un par de calcetines de deporte.
Y me imagino lo que está por venir…
Pronto pasaremos de la confusión a la ocultación: se ocultarán los productos de la vista de la gente. Entraremos a tiendas por la simple soledad, presos del deseo y de la necesidad de diálogo, y nos llevaremos lo que nos digan que tenemos que llevarnos, en bolsas que no reflejan para nada lo que hay en el interior.
No entraremos ya a una tienda a algo tan bajo y rastrero comocomprar algo que necesitamos.

Entraremos a una tienda a EXISTIR.

A vivir un rato de nuestra vida y a hacer experiencia en un entorno creado, bien por astutos, o bien por locos. Espacios protegidos donde el clima está el año entero a 22 grados y donde no se grita. Y nadie ríe a carcajadas y no se producen acciones incorrectas. Por ejemplo nadie escupe en el suelo. Ir de tiendas ya no será un pasatiempo.

Ir de tiendas, meterse en establecimientos, representará dentro de poco la idea heideggeriana de

VERDAD MANIFIESTA EN ACCIÓN Y EL ACONTECER DE LA VERDAD.

Rodrigo García, Esparcid mis cenizas en Eurodisney

La obra completa.

1 Response to Esparcid mis cenizas en Eurodisney

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yaiza

febrero 9th, 2009 at 18:23

Kata ton daimona eautou

besos

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About this blog

Este es el blog de Raúl Quirós Molina, autor de varios libros de poesía y en proceso de publicación del libro de relatos Un hombre cae de un edificio También mantiene el blog de humor Mugu