Blog de Raúl Quirós
In: reflexiones|relatos
7 ene 2009- No hay tal cosa como una técnica; de hecho son precisamente aquellos que presumen de tener una “técnica” los que realmente fastidian cualquier espontaneidad y con ello enturbian la imagen del resto del género. Más que enturbiarla, la consitituyen. Te pongo a nosotros como ejemplo: salimos, tomamos un café y te invito a tomar helado en casa. Ahora cuéntale esto a tus amigas, seguramente te preguntarán con esa mirada inescrutable y un tanto sibilina con las que creéis comunicaros secretamente entre vosotras, pero que no consigue engañar a nadie : ¿qué tal? Que en resumidas cuentas quiere decir: ¿cómo lo hace? ¿Bien, mal, regular? ¿Te pone encima, debajo? ¿Baja? De acuerdo, a nosotros nos va como anillo al dedo el estigma de golfo, pero de no existir una reacción estereotipada a un comportamiento no sólo ya descastado sino peligrosamente patético y compasivo por parte de vosotras, los rodolfovalentinos, incluso aquellos que tuvieran un breve talento dialéctico para aparentar distanciarse del resto, sin llegar a diferenciarse más que en lo superficial, y vosotras no inisistiérais entre vosotras a jugar a esos juegos de recelos y envidias como los que os hacen escudriñar con precisión clÃnica a cada una de las chicas que os encontráis al entrar en cualquier establecimiento, qué pendientes lleva, si tiene el pelo encrespado, el busto alzado o caÃdo, el culo gordo, demasiados mofletes, si bizquea o se le ha corrido el rÃmmel, etcétera, quizá y sólo quizá (por poner, un ejemplo), yo no me habrÃa visto forzado aquella noche que venÃamos borrachos a meterte mano y querer acostarme contigo, tan sólo por cumplir mi papel, ni los cientos de adolescentes de 20 a 30 años (aprox.) que te rodeaban en el bar con el cubata pegado a la camisa blanca a la manera de un soldado contemporáneo con su fusil simbólico, y ciertos problemas notorios como mantener el equilibrio vertical y lingüÃstico, a continuar su rutinaria y cada vez más frénetica búsqueda de placer instantáneo un fin de semana más y elaborar una teorÃa (más bien una práctica) perentoria de una supuesta técnica de ligoteo que en realidad no es más que un ritual más que trillado por ambos y que demuestra su polvorienta esencia justo después del summum de la cosa, verbigracia, el polvo. Que para tu información suele ser paradójicamente nefasto en lo que a calidad emocional y sexual refiere.
- Todo ese discurso florido y aparentemente lleno de buenas intenciones me hacen ver que en el fondo eres un chico despierto, al menos más observador que el resto, pero despiadado y torpe como los demás, esa pose cosmopolita, incorregiblemente cÃnica y un tanto misteriosa es rara de encontrar, pero no verdaderamente original. Acaso gracias a tu paciencia (con seguridad, eras el patito feo de tu clase y mientras tus compañeros se reventaban espinillas y compartÃan pus y herpes labiales con quinceañeras en el Burger King, tú te dedicabas a odiarlos en secreto y a estudiar para el dÃa de mañana ser mejor que ellos – que los dos, que él profesionalmente (ya que entre vosotros es cuestión siempre de pollas simbólicas) y que ella, moralmente (porque no te amó la primera vez, ya perdió su oportunidad y te vale quizá para un polvo para glosar tu ego maltrecho en tu adolescencia, pero nunca para quererla) – has logrado que alguna despistada, quizá la mayorÃa, se hayan dejado llevar por la experiencia chispeante de pasar un rato a tu lado, incluso alguna habrá optado por vincularse contigo más allá del proverbial polvo de una noche – en el que, por cierto, normalmente intervienen DOS personas, asà que no añadirÃas nada nuevo a lo ya conocido por mÃ, pequeño -, pero si lo deciden es por la simpatÃa que les produce tu infructuoso intento de aparentar ser distinto: ellas, por el contrario (y permite que haga a las otras partÃcipes de lo que te voy a asegurar) tienen un sentido del humor mucho más rico que el tuyo y les divierte ver cómo caes en tus contradicciones de chico atento, sencillo, inteligente, romántico y a un mismo tiempo que se acobarda ante una mujer inteligente, se pone a llorar si se le recuerdan sus fracasos amorosos o le avergüenza reconocer que en el fondo sólo quiere que le acaricien la espalda y le llamen requeteguapo, mocetón, etcétera; vamos el tipo de actor que sale a la calle con los huevos al aire y luego en escena tiene pánico a mostrar los genitales.
- Lo que tú digas. ¿Más helado?
- Claro, me encanta. ¡Hmm!
- Dame un beso.
- Asà no.
- Alteza de egipcia belleza, ¿hay un beso vuestro que mi boca merezca?
- Imbécil.
- Pero me adoras.
(Se besan)
La medalla de carbón, Felipe Pichón
Este es el blog de Raúl Quirós Molina, autor de varios libros de poesÃa y en proceso de publicación del libro de relatos Un hombre cae de un edificio También mantiene el blog de humor Mugu
3 Responses to El regalo de Reyes
La niña imantada
enero 7th, 2009 at 17:48
NO todos son despistes…
Miguel
enero 7th, 2009 at 19:54
Para que vayas abriendo boca.
http://www.youtube.com/watch?v=tmhLFDGnS4Y&NR=1
Olvidate de las sugerencias y de los consejos. Vente a la torre de la cancion joder.
Te quiero.
yaiza
enero 7th, 2009 at 20:10
” mujer Una geografÃa Ãntima” te recomiendo este libro por: constituye una minuciosa investigación en la que afloran todo tipo de datos fascinantes acerca de las mujeres, desde el ámbito de cuerpo hasta el de su comportamiento, desde el punto de vista de la literatura, la historia, la medicina, el arte o la ciencia. ¿Cuál es la finalidad del orgasmo? ¿Por qué las mujeres se emperejilan más para otras mujeres que para los hombres? ¿La leche materna es más fascinante de lo que parece? ¿Y los senos, por qué son como son?
lo he copiado todo, pero si te dan las pautas solo hay que seguirlas lo unico lo de la leche materna a ver como lo compruebas
besitos y cuidate