El diario el País, después de ofrecernos el edredón de nuestros sueños, el curso práctico de Microsoft y otros tantos trastos que nos facilitan la vida a los españoles, ha concluído que va siendo hora de endulzar también nuestro alma y que, por qué no, vendernos un coleccionable con LA MÁS COMPLETA ANTOLOGÍA POÉTICA DEL SIGLO XX en lengua castellana. Ayer, o hace un par de días, se hizo la presentación oficial de la colección a la que acudieron, entre otros, los siguientes: Joaquín Sabina (ubérrimo en todo lo que huela a culturilla), Juan Diego Botto, Víctor Manuel, Ana Belén, Concha García Campoy, Pedro Guerra, Manuel Polanco, Carlos Berzosa y, claro está, algún poeta, supongo que a última hora alguien se dió cuenta de que alguien serio tendría que explicar de qué iba la cosa, y para ello pues arrastraron a Caballero Bonald, que últimamente está en todos los fregaos. Sabina leyó a Contra Jaime Gil de Biedma, Víctor Manuel dijo que el poeta Ángel González es “un imprescindible”, y sólo falto alguien que dijera que el tabaco mata y la lluvia moja.
En cuanto a los autores escogidos, no hay mucho que destacar, están los de siempre, LorcaCernudaHernández etcétera, el que no los tenga ya en su casa casi seguro que no los tendrá jamás, y el que los tenga pues pensará para qué carajo querrá fundirse nueve pavos semanales en una edición de periódico prologada por un famosete de PRISA; en cuanto a las ausencias, pues lo mismo de siempre, se echa en falta a algunos, la verdad es que uno siempre sospecha que de elección hay poco, y que los sufridos editores se conforman con los derechos de autor que ya poseen. Todos los autores escogidos están muertos, no sabría decir si porque la muerte sella una obra en el tiempo o porque así los afectados no protestan.
Lo cierto es que hay mucho mucho más de donde tirar, esto es, quejarse: El uso y abuso de ciertos sustantivos abstractos (libertad) que han pegado a la poesía y lo poético como una ladilla a un putero, pero que su detección hacen sonrojar al lector más atento. Ejemplo en el título: Homenaje a la palabra en libertad. ¿A qué se refieren? ¿Quieren decir que la palabra en no libertad, lo que podríamos suponer poesía escrita en el exilio o bajo la represión, no es homenajeada? El subtítulo del mismo artículo afirma: “Personalidades del mundo de la cultura evocan el poder de los versos en la presentación de la colección de libros de grandes poetas de EL PAÍS“. ¿Qué es de EL PAÍS? ¿La colección de libros, que publica; o los grandes poetas, puestos involuntariamente al servicio del rotativo?
Pues nada, más de lo mismo. Os dejo con un trozo de poemilla de Benedetti, que siempre me ha parecido muy gracioso y también algo maltratado por las antologías (en ésta no está, pero en todo caso tampoco ha muerto aún, y que así siga mucho tiempo).
Hijo mío
recuérdalo
son éstos los pitucos
tienen un aire
verdad
que es un desaire
tienen la marca
verdad
de su comarca
mira
son los pitucos
nacen junto a la rabla
respiran el salitre
le hacen guiños al sol
se rascan el ombligo
duermen siestas feroces
besan con labios blandos
y en la rambla se mueren
y van al paraíso
y claro
el paraíso
es también una rumbla.